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Lanza Daniel Salinas libro sobre pionero de la fotografía en Tijuana

El Encuentro Literario Norte 32°, celebrado en el Cecut, fue el marco para la presentación de “El samurái de la Graflex”.

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Por Redacción

Daniel Salinas Basave, Genaro Nonaka y Gabriel Rivera.(Cortesía)

Daniel Salinas Basave, Genaro Nonaka y Gabriel Rivera. | Cortesía

La forma en que la migración enriquece a las sociedades que albergan a quien tiene que marcharse de su tierra de origen, es el tema fundamental de “El Samurái de la Graflex”, libro de Daniel Salinas Basave.

El Encuentro Literario Norte 32° que tuvo como sede al Centro Cultural Tijuana organismo de la Secretaría de Cultura, fue el marco para que esta poderosa e intensa obra se presentara al público tijuanense que colmó la Sala Federico Campbell para conocer la aventura de vida de un migrante japones en México en los inicios del siglo XX.

Para escribir este relato, abundante en aventuras, Salinas Basave escuchó el testimonio de uno de los hijos de Kingo Nonaka, protagonista de este relato, el octogenario Genaro Nonaka le confió un precioso acervo de fotografías y el acceso al diario de su padre mientras le contaba innumerables anécdotas de quien se trasladó de Japón a las costas oaxaqueñas en los primeros años del siglo pasado.

enaro Nonaka presentó al público algunas fotografías de su padre en la etapa inicial de Tijuana.

En la presentación de esta obra, el historiador Gabriel Rivera precisó: “En mayo de 2020 el señor Genaro Nonaka, cien por ciento tijuanense, cumplirá noventa años, esa es la riqueza de esta Tijuana de historia viva, su padre Kingo Nonanka estuvo olvidado por décadas y fue fotógrafo de esta ciudad entre 1924 y 1942; sus fotos son únicas, inigualables y valiosísimas para conocer nuestra historia”.

Al hablar de su padre y de la novela de Salinas Basave, Genaro Nonaka rememoró con emoción: “Ya era grande cuando encontré la biografía de mi papá, entre líneas vi que aprendía él solo, a la mala; se inició en la Revolución Mexicana como enfermero y fue ascendiendo en grados por las batallas que libró estando en la línea de fuego”.

Nonaka llegó a las costas del Pacífico mexicano en 1906; de Oaxaca caminó hasta Chihuahua, se enroló en el alzamiento maderista y arribó en los años 20 a Tijuana donde practicó la fotografía por varias décadas retratando la vida cotidiana de la naciente ciudad fronteriza, contando de forma simultánea a la “leyenda negra” que se abriría paso en el imaginario nacional e internacional la historia de un asentimiento de dimensiones humanas, terrenales, de vivencia pacífica y laboriosa.

“No sabía nada de fotografía, solo iba aprendiendo, le buscó la manera, es increíble lo que hizo con sus primeras fotos, me dijo alguna vez que él quería que se viera en ellas a Tijuana como se mira a través de una ventana y que los turistas dejaran de hablar mal de ella”, confesó el menor de los hijos de Nonaka, “con este libro no se le hace toda la justicia porque era un gran hombre, pero también se consagró a ser un padre dedicado”, añadió su vástago.

El heredero del acervo Nonaka relató una vivencia que dibuja a su padre como revolucionario, "el 25 de noviembre de 1919 nació mi hermano y el 26 fusilaron al general Felipe Ángeles, no sabes cómo le dolió a mi padre la muerte de este compañero de armas y sobre todo que no le hicieron honores militares en su sepelio”.

Al hablar de su libro, Daniel Salinas Basave reveló su asombro al ir conociendo detalles de la vida de quien fuera el gran fotógrafo de Tijuana; “no sabía que Nonaka fue el que curó a Madero en Casas Grandes, ni que aparece en el fondo como uno de los seis jinetes de la fotografía más veces reproducida de la Revolución Mexicana, que es la de Francisco Villa entrando a Torreón”.

Genaro Nonaka conversó brevemente con Edgar Castro Zapata.

“Qué extraordinario es que alguien que iba a ser de la fotografía su vida siete años después, aparezca en una de las fotos más famosas de la historia de México; Kingo Nonaka vivió muchas vidas, incluso introdujo la dactilografía en Tijuana”, precisó el autor.

“Sin embargo, ante todo veo a Nonaka como un homenaje al espíritu de esta ciudad, su matrimonio con una zacatecana encarna la esencia de lo tijuanense, es un homenaje a todos los migrantes del mundo, lo que me impresiona sobre todo es su capacidad de sobreponerse a la adversidad, muerto su tío, solo en un país extraño, sin hablar una palabra de español, cuando tiene todo en contra este joven sale adelante”, concluyó el autor.

El Encuentro Literario Norte 32° fue el escenario perfecto para un singular encuentro, el hijo del revolucionario japonés al mando del general Francisco Villa, Genaro Nonaka conversó brevemente con Edgar Castro Zapata, bisnieto del general Emiliano Zapata, una estampa singular de la historia de México en el mes en que celebran 109 años del inicio de la Revolución Mexicana.

Para conocer el resto de las actividades puede consultar los portales www.cecut.gob.mx, www.mexicoescultura.com o en www.facebook.com/cecut.mx.

Fotos: Cortesía
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