Ensenada A pesar que desde 2009 México tiene una política en el sector de ciencia y tecnología que fomenta el emprendimiento

Investigadores que crean empresas: las primeras dos en el Cicese

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Por Jayme García

Investigadores que crean empresas: las primeras dos en el Cicese

Investigadores que crean empresas: las primeras dos en el Cicese

A pesar que desde 2009 México tiene una política en el sector de ciencia y tecnología que fomenta el emprendimiento, la comercialización de la propiedad intelectual, la formación de empresas por parte de investigadores y el desconocimiento en esta materia han generado una parálisis respecto a lo que este sector ofrece.

Sin embargo, en el Cicese dos de sus investigadores y un egresado han creado las dos primeras empresas de base tecnológica que bajo este esquema son reconocidas en todo México.

José Antonio Medina Fanjul, especialista en temas jurídicos y normativos de propiedad intelectual, participó conferencista con el tema “Artífices del cambio: las mujeres en la innovación y la creatividad”.

El experto explicó que México cuenta con una Ley de Ciencia y Tecnología que no solamente plasma la política gubernamental del sector y crea el régimen especial que lo encuadra, sino que es el marco normativo conceptual que permite aprovechar las oportunidades de vinculación y de explotación de la propiedad intelectual.

“Contamos con una política abierta al emprendimiento y a la comercialización de la propiedad intelectual (PI), pero el desconocimiento en esta materia por parte de las instituciones de educación superior y las otras instancias que integran el sector de ciencia y tecnología ha generado una parálisis y apenas hoy estamos interesándonos en esto”, opinó.

No obstante, consideró que no todos los investigadores tienen el perfil para vender PI, ni los contactos ni el acceso al ecosistema que les permite aprovechar todas las condiciones para lograrlo, pero para eso están los especialistas que deben orientar sobre cómo transitar esos caminos.

“Los que tienen esa capacidad, lo tienen que hacer porque eso es lo que el país requiere: convertir la ciencia, la tecnología y la innovación en elementos fundamentales de la cultura general de la sociedad”, indicó.

Recordó que toda la explotación de la PI se hace a través de la vinculación, y ésta puede impulsarla un investigador bajo dos maneras: a través de su propia institución o creando una empresa.

Si es en la institución, ésta debe crear alguna unidad de vinculación y de transferencia de conocimiento bajo el esquema que quiera (SAPI, sociedad anónima u otro).

Entonces el investigador pide permiso y desarrolla un proyecto en esa unidad, si después de experimentar un año o el tiempo que dure el permiso, eso no funciona, tiene la posibilidad de reincorporarse a su institución, pero en caso que sí sea rentable, puede incluso renunciar a la institución para incorporarse de lleno al negocio.

En el segundo caso el investigador se convierte en emprendedor, crea su propia empresa o es accionista para lucrar y generar sus propios recursos pero sin estar del todo desvinculado ni de la institución ni de la solución de problemas sociales.

Dijo que los únicos casos de éxito en México son las dos empresas que formaron los doctores Alexei Licea Navarro y Jorge Olmos Soto, investigadores del Cicese en Innovación Biomédica y en Biotecnología Marina, respectivamente, que están perfectamente sustentadas en la normatividad vigente y que han sido reconocidas por el Conacyt.
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