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Deporte

Dan último adiós a Maradona

Miles de personas acudieron a la Casa Rosada para despedir a Diego Armando Maradona, quien fue sepultado ayer.

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Por AP

Imágenes del Diego inundaron el centro de Buenos Aires.

Imágenes del Diego inundaron el centro de Buenos Aires.

BUENOS AIRES, Argentina.- El funeral de Diego Maradona replicó muchas de las pulsiones que desata el fútbol en Argentina: pasión descontrolada, alegría y congoja.

En contraste, la muerte del ídolo también fue comunión entre rivales acérrimos.

Con un protocolo similar a un funeral de Estado, la despedida de Maradona se convirtió en un acontecimiento popular y multitudinario que sólo puede compararse a los funerales de los líderes populistas Juan y Evita Perón o, más recientemente, el expresidente Néstor Kirchner. En la misma Plaza de Mayo que llenó en dos oportunidades tras obtener el título en el Mundial de México 1986 y el subcampeonato cuatro años después, miles de fanáticos, en su mayoría de clase baja y media baja, formaban una hilera de varias cuadras para acceder a la Casa Rosada de Buenos Aires, donde yace el féretro del Diez.

El primero en la fila fue Nahuel de Lima, un joven discapacitado con muletas, que llegó desde Villa Fiorito, la barriada pobre al sur de la capital donde se crió Maradona entre carencias y canchas de barro. “Estamos acá desde las 5 de la tarde de ayer (miércoles). Soy del barrio del Diego, es lo más grande que hay. Diego es pueblo, venimos a despedir a alguien que nos dio muchas alegrías”, contó.

Maradona, de 60 años, falleció el miércoles a causa de un paro cardíaco.

El ingreso de los primeros fanáticos para despedir al Pelusa, como le decía su mamá, Doña Tota, se asemejó bastante al descontrol que se produce con frecuencia en el acceso a los estadios locales. Hubo empujones y riñas provocadas por una combinación entre el cansancio por la larga espera, la ansiedad y el consumo de alcohol. La mayoría no tenía tapabocas pese a la pandemia de coronavirus.

Una lluvia de piedras, botellas y latas sobre el frente del palacio gubernamental, mientras la policía intentaba disuadir a los revoltosos con gases lacrimógenos, obligó interrumpir la entrada del público hasta que llegaron refuerzos y se colocaron más vallas para garantizar la seguridad.

Fue apenas pasar el ingreso al palacio gubernamental y toparse con el féretro de madera que una congoja los embargó al comprobar con sus propios ojos que la muerte de Maradona, provocada por un paro cardíaco el miércoles por la mañana, no había sido una “fake news”.

La multitud desbordó la organización y tras violentos incidentes en los alrededores, con heridos y detenidos, la familia dio por finalizado el velatorio. El féretro fue colocado en un coche fúnebre que en la ventana tenía un cartel que decía: Diego Armando Maradona.

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