No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Ecoanálisis

Yo cuervo

Pocos pájaros del Mundo son tan importantes como Yo, cuervo.

Por Alberto Tapia

Pocos pájaros del Mundo son tan importantes como Yo, cuervo. Quien me ve por primera vez me encuentra feo. Nazco blanco pero luego me visto de negro, así nadie me persigue por mis plumas. En cambio el faisán tiene todos los colores del arco iris y lo cazan despiadadamente. Para asegurarme de que no me maten para comerme, tengo una carne magra y desabrida. Tampoco canto como cenzontle pues acabaría enjaulado el resto de mi vida. Los humanos se hacen acompañar por pájaros. Los mineros por canarios, los piratas por pericos y las brujas por nosotros, los cuervos.


También significamos distintas cosas para ustedes los humanos. Creen que anunciamos una profecía. Pero no se ponen de acuerdo. Para algunas culturas simbolizamos el Sol y la sabiduría; pero para otras la oscuridad y la destrucción. Los vikingos sabían que su Dios Odín siempre estaba escoltado por dos cuervos. En fin, somos tan inteligentes que hasta hablamos como ustedes. Estamos hasta en la literatura clásica. Edgar Allan Poe se sorprendió cuando le dije en su propio idioma “nunca más”. Paro no hablamos mucho para que no nos pase lo que a los pericos.


Los indios americanos nos entendieron mejor que los blancos y mestizos de hoy. Para ellos somos “creadores”. La última vez que fuimos protagonistas en el cine fue en 1993. En la filmación de la película El Cuervo, el hijo de Bruce Lee, Brandon, perdió la vida al recibir un disparo accidental y la cinta se conoce como la “película maldita”.

Pero nosotros los cuervos no tenemos la culpa. Somos así para sobrevivir. En el Reino Animal hay animales fructívoros, que sólo comen fruta. Insectívoros que sólo comen insectos. Carnívoros que sólo comen carne. Herbívoros que sólo comen hierbas. Carroñeros que sólo comen animales muertos.


Pero desde hace mucho nosotros los cuervos decidimos ser omnívoros. Podemos comer fruta,  insectos, carne, hierbas y ¡hasta carroña! Este es el mejor ejemplo de nuestra inteligencia. Pero no nos conformamos con ser superiores sin compartir.

Nuestros primos hermanos también tienen muchas habilidades. Las urracas, los grajos, las charas y hasta los chanates son inteligentes, pero nosotros somos los más grandes de la familia y los más fuertes. También tenemos la mayor densidad neuronal que nos permite estar al nivel de un humano de ocho años de edad. Esto nos pone arriba de los primates y ustedes los humanos son primates.


Entonces no tiene nada de raro que utilicemos nuestra inteligencia para desarrollar una de las mayores capacidades de adaptación ambiental. Somos capaces de vivir con éxito en los hielos del Polo Norte, en la alta montaña, en el bosque, en las playas, en los cultivos agrícolas, en las selvas tropicales y hasta ¡en las ciudades! Algunas veces convivimos con humanos que nos alimentan y protegen y que no son brujos ni brujas. Los chamanes americanos nos admiran e imitan. Los brujos yaquis nos escogen para reencarnar ya que así nadie atenta contra ellos. Yo cuervo estoy consciente de mi identidad.

*- El autor es investigador ambiental.

Comentarios