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Urge cobrar en la universidad pública

Soy un convencido que en el ámbito de la universidad pública, las cosas no están del todo bien.

Por Pepe Avelar

Soy un convencido que en el ámbito de la universidad pública, las cosas no están del todo bien.


Es mucho, demasiado el dinero que se le destina y los resultados andan, por decirlo tranquilamente, a “medios chiles”.


Hemos privilegiado el incremento en el número de carreras en lugar de las necesidades reales del mercado laboral. Hemos privilegiado el número de estudiantes que se aceptan sobre el número de egresados y la calidad de la educación que reciben.


Y, para serles sinceros, no veo un proyecto para solucionar una situación cada vez más evidente: los niveles de deserción son cada mas altos (por el motivo que gusten) y la calidad de los egresados, en muchísimos casos, no es la mejor.


El otro día leía que la Fundación Gates y su empresa Microsoft están promoviendo que ya no se tome en cuenta las credenciales académicas a la hora de contratar sino las habilidades y valores de los postulantes a un puesto. El argumento es que se está desperdiciando mucho talento por no tener estudios universitarios y de posgrado y  solo ponderar la actividad académica de los postulantes. No esta tan mal, creo yo.

Me queda claro que no todo es la información académica que pudiera obtenerse al estudiar y sí ayuda mucho el que un potencial empleado tenga y practique valores como un actitud proactiva y positiva ante los desafíos del mundo laboral.


Por ello, preguntándome lo que se podría hacer para tener ambas cosas, (el conocimiento técnico y la actitud correcta) recordé algo que ya había propuesto hace un par de años: cobrarle a cada estudiante que curse una licenciatura o un posgrado en la universidad pública lo que le cuesta a los contribuyentes. 


Tengo la certeza que lo que no te cuesta, no lo valoras. Que a lo que no le pones esfuerzo para lograrlo, es fácil que no le pongas atención, que no lo tomes en cuenta realmente. Y ahí es donde la propuesta de hacer que cada quien pague por lo que reciba, es válida.


Obvio que habría que revisar el esquema para obtener de regreso el dinero público que se invierte, que a mi me parecería muy fácil hacerlo vía tu Registro Federal de Contribuyentes y tu contribución fiscal en sueldo o declaración de impuestos.


La idea sería que en un plazo no mayor al doble de la duración de una carrera universitaria (4-5 años regularmente), retribuyas el costo total de lo que se egresó en los estudiantes universitarios (la última vez que vi una cifra andaba en una inversión promedio de $70 mil pesos anuales por estudiante).


Creo que eso daría un vuelco en la calidad de la educación por varios motivos. 
Un estudiante que sabe que tiene que desembolsar $300-350 mil cuando ya esté trabajando, se la pensará dos veces al elegir una carrera “porque no había otra” o porque “esa quieren mis papás” o peor aún “mientras me caso”. Sería un estudiante crítico, exigiendo  la calidad de sus maestros, pero también de la eficiencia universitaria en general, sería una persona que no se conformaría con lo que hubiera, con lo que le dieran, sino que pediría mas.


Por el lado del Gobierno, haría mucho mas eficiente el gasto, porque te permite crear nuevas universidades o destinar el dinero a otro rubros prioritarios o simplemente darle becas a quien tenga promedios muy altos para estimular, vía el dinero, la idea potencial que tu carrera te salga gratis. 

Todos ganamos, una ciudadanía demandante siempre querrá mejores niveles, no sería conformista.


Me han dado argumentos en contrario como que el sistema en Estados Unidos ha horcado financieramente a muchos profesionistas, pero, seamos sinceros, pagar $3500 pesos mensuales por la carrera profesional de la que vas a vivir, es el monto mínimo que se gastan en cafés de autor, el cine, “pistear” o comer en la calle casi cualquier estudiante de este nivel, ya no digamos como ejecutivo o empresario.




* El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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