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Columnas Tecleado

Un año en espera

Este uno de diciembre, Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República, cumplirá su primer año al frente del gobierno mexicano.

Por Cosme Collignon

Este uno de diciembre, Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República, cumplirá su primer año al frente del gobierno mexicano. Hace un año, ungido con aceites, copal y danzas, López Obrador fue bendecido por los grupos indígenas y sus chamanes en el Zócalo de la Ciudad de México, para que tuviera todos los parabienes de las deidades para un gobierno feliz y productivo.

Han pasado 364 días y López Obrador únicamente ha cumplido con el apoyo económico a los adultos mayores, a los jóvenes y a las personas con discapacidad, ya que uno de los pendientes que tiene con los mexicanos es la seguridad, educación, salud y empleo, del crecimiento económico ni hablar, ha sido un fracaso rotundo.

Como un acto de contrición, ante los micrófonos de su charla matutina, este jueves el presidente reveló lo que para él fueron los 5 momentos difíciles de su gobierno en el primer año.

Despotricó contra los gobiernos anteriores por permitir que se le robara a Pemex a través de la ordeña de sus ductos, el “Huachicoleo”, pero el 18 de marzo se registra una explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, en un gasoducto al cual habían acudido decenas de pobladores a la ordeña, más de cien personas perdieron la vida quemados, dijo que le dolió.

Otro asunto, en el que también tuvo que tragarse sus palabras, fue cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a López Obrador de imponer aranceles a las mercancías mexicanas si no ponía un alto a la migración en el Sur del país. Obediente al mandato estadounidense y con Marcelo Ebrard a la cabeza de la delegación mexicana.

El Operativo Culiacán, una vergüenza para esta administración y por supuesto, aunque no siente nada de vergüenza, Alfonso Durazo, secretario de seguridad que demostró su incapacidad. Se ubicó y se detuvo a Ovidio Guzmán, de nuevo por instrucciones estadounidenses, rápido, mucho más rápido que el gobierno, cientos de sicarios se movilizaron por todo Culiacán, mostrando su superioridad numérica y de armamento. Lo más delicado fue cuando sitiaron las viviendas de los militares en acción, sus familias estaban en peligro, la solución: soltaron a Ovidio. Fracaso rotundo.

Por cierto, López Obrador omitió la fuga de más de 40 reos de una cárcel de Sinaloa el mismo día de su fallido operativo. Andrés Manuel apunta: “Otro momento difícil fue la guerra que se desató en Sinaloa, una guerra breve, yo creo que es la guerra más breve en la historia, una guerra de cuatro horas”, le faltó decir “en la que perdimos”.

El ataque a la familia LeBarón en Bavispe, Sonora, en el que murieron seis menores y tres mujeres el 4 de noviembre pasado, demostró una vez más,  quien o quienes controlan el país a su antojo y donde el gobierno de abrazos, no balazos no ha hecho absolutamente nada. “Eso es muy fuerte y estamos actuando para esclarecer los hechos para que haya justicia”, decía López Obrador. Los muertos, desaparecidos y agraviados están por miles, las cifras del propio gobierno nos indican el año más violento en la historia. Aunque reconozca que hay temas pendientes en seguridad, sigue echándole la culpa a los anteriores “porque se dejó crecer mucho y fue más que un error, un crimen, declarar la guerra al narcotráfico”.

Finalmente habla de Evo Morales, ex presidente de Bolivia a quien tiene con todos los lujos de un mandatario extranjero. Ese no es problema. Pero sí, la falta de medicamentos contra el cáncer, el apoyo a los campesinos, creación de empleos, etc.

* El autor es periodista independiente.

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