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Columnas Educación

Tendencia hacia la desigualdad

El concepto que teníamos de los Estados Unidos en el mundo era que las leyes estaban para ser respetadas.

Por Roberto Vázquez

Por el derecho a la libertad de expresión

El concepto que teníamos de los Estados Unidos en el mundo era que las leyes estaban para ser respetadas. Teníamos la seguridad de que el marco jurídico nos podría auxiliar de manera decisiva, en alguna situación conflictiva que enfrentáramos. Esta percepción ha ido cambiando con el paso del tiempo. Quienes estamos preocupados con la tendencia hacia la ilegalidad que ha ido surgiendo, basamos esta modificación en hechos de brutalidad policíaca hacia las minorías raciales en este país. La comunidad negra, la indígena, los hispanos y los asiáticos estamos siendo objeto de altos índices de represión con efectos letales graves. Ya no tenemos la idea de que en momentos de urgencia recurramos al policía más cercano. Las agresiones más comunes provienen de ellos. Los Estados Unidos requieren de esfuerzos ciudadanos para modificar esta tendencia hacia la desigualdad.

Donald Trump expresidente de USA es su afán por conservar el poder, decidió calificar de fraudulentas las elecciones que perdió y, mediante falsas verdades dichas desde el sitio más audible en todo el mundo, conformó un movimiento fascistoide que violó sitios sagrados para ese país y cambió la percepción del mundo, respecto a su histórica representación de sociedad democrática y respetuosa de las leyes. A partir de ahora está en gestación abierta un movimiento de derecha intransigente y anglosajona, que, basada en la actitud envalentonada y pendenciera del expresidente, tratarán de conquistar de nuevo el poder desde el partido republicano o formando uno nuevo. Para ello habrá que esperar todo tipo de agresiones físicas y verbales, enalteciendo los antivalores segregacionistas y enarbolando la supremacía blanca. Por supuesto, las arengas y consignas políticas estarán aderezadas con contenidos antimexicanos, que son los preferidos de Trump. La enorme capacidad para mentir y desmentir casi instantáneamente sus dichos, serán el caldo de cultivo desde hoy hasta las próximas elecciones en USA. El resultado previsto es la extrapolación del país, entre quienes le creen y quienes conocen la doble actitud de Trump.

Resultó evidente que, si fue declarado inocente de los cargos en el juicio político que promovieron los demócratas, no fue por falta de evidencias. Los videos en los cuales invitaba a sus seguidores a encaminarse hacia el capitolio, tomarlo y desde allí tratar de cambiar los resultados de la elección, fueron la prueba máxima para condenarlo. Sin embargo, la votación a su favor por parte de los republicanos en el senado lo salvó. El enorme poder que adquirió y la agresiva manera de amedrentarlos fue el distintivo que los obligó a tomar esa actitud. Desde mi punto de vista fueron varios aspectos los que incidieron, pero es indudable que el central fue defender a ultranza al partido y, por consiguiente, estar en posibilidades de ser reelectos.

Los representantes populares deben poner en primer plano las leyes de la nación y, en segundo lugar, sus intereses particulares. Lo primordial era que se enalteciera el valor de las leyes y que se conservaran los ideales democráticos, que han sido el orgullo de este país. Que prevaleciera el interés general del respeto al orden establecido y que la unidad nacional, se conservara y fortaleciera. Pero no fue así. Prevaleció la ilegalidad. Vale.

*El autor es Lic. En Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC

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