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Piensa

Son las creencias no la economía

“Todo depende en cómo veamos las cosas, no como son ellas por sí mismas”. CARL JUNG

Por Octavio Ballesteros

En 1954 era una creencia general avalada por doctores y la ciencia de que era imposible correr una milla en menos de cuatro minutos. Se decía que realizar dicho esfuerzo pudiera tener consecuencias graves en el atleta, incluso la muerte en el intento. Roger Bannister, un atleta británico, no creyó en dicha afirmación y en 1954 logró correr dicha distancia en menos de cuatro minutos. Lo interesante es que en los siguientes doce meses decenas de atletas lo lograron también.

EL IMPACTO DE LAS CREENCIAS.

Las creencias controlan el cuerpo. Y las creencias del estilo “yo no puedo”, “no sirvo para eso” “soy muy malo para dicha acción” se puede afirmar que no son ciertas, cuando mucho son las opiniones de alguien más acerca de uno. Las creencias son una habilidad, y como tal se pueden aprender, y lógicamente las negativas las podemos despejar de la mente.

CÓMO LE HACEMOS

Ahí te va la receta, estimado lector, la cual por cierto es de Darren Hardy. Como introducción hay que afirmar que atrás de cualquier decisión que tomemos hay una creencia, y ésta es la que nos llevó a la decisión. Si mucha gente en enero se propone bajar de peso, y para febrero ya dejó de intentarlo, en el fondo es que no cree que lo puede lograr, aunque está consciente de lo sano que sería andar “fit”. El primer paso para desarrollar nuestro potencial es tener muy claro el objetivo que nos hemos propuesto, y en base a ese objetivo identificar las creencias que necesitamos reforzar, y más importante aún las que tenemos que eliminar. Segundo paso: una línea en la arena, y decir ya basta no más. Ya no voy a creer eso que me limita. Y por favor agrega Hardy, no te digas mentiras. Siguiendo el ejemplo del peso, no digas que ya estás delgado, di mejor que solías estar excedido de peso pero ya estoy en el proceso de adelgazar. Tercera, y esta considero es la mejor: tienes que estar inmerso en las creencias positivas que necesitas. Debes estar informado de la importancia de tener un peso adecuado, tienes que utilizar tiempo libre para educarte al respecto; y además asociarte con gente mejor que tú en el aspecto que deseas cambiar. Cuarto: actuar. Hacer lo necesario. Si te da miedo hablar en público, tienes que animarte hacerlo. Sentir miedo todos pasamos por ahí, pero la gente que sobresale es la que lo enfrenta haciendo lo que le da temor. Y recuerda estimado lector, lo que te perjudica son las creencias no la economía. ¡Feliz domingo!

*- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros.

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