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Columnas Termómetro mental

Solidaridad de género

Como hombre me avergüenza ver a las mujeres salir a la calle y enérgicamente protestar por lo fallido del Estado en cuanto a la solución de la violencia en su contra.

Por Ricardo Menéndez

Como hombre me avergüenza ver a las mujeres salir a la calle y enérgicamente protestar por lo fallido del Estado en cuanto a la solución de la violencia en su contra. Los hombres no somos capaces de protestar así. Tendría que haber manifestaciones de hombres solidarizándose con esa causa. Sin duda es un momento difícil para definir de qué forma acelerar la solución a la violencia.

Las mujeres no cuentan con la fuerza física de su lado, están usando su superioridad cívica. La mujer se empoderó como para dar la cara y exigir un enérgico alto. Hay un espíritu anarquista que se nota en el vestir de negro y en ciertas consignas feministas.

Me resulta un exceso que destrocen los monumentos históricos. Manifestarse frente a palacio nacional es un acierto, dañar sus portones pienso es inútil, inclusive distrae del mensaje central. Los varones somos mucho más propensos a ser asesinados, ¿por qué no le exigimos al estado como varones?, porque inconscientemente identificamos un estado machista como la única opción.

La feminidad es un tema a resolver en el varón. Es la fecha que los hombres tienden a confundir la feminidad con una provocación que se imaginan tiene dedicatoria para los hombres. En el sicoanálisis tenemos claro que la mirada de la mujer está más puesta sobre otra mujer que sobre el hombre. La feminidad ha sido el motor central de lo mejor del sicoanálisis, su reto mayor.

El sicótico asesinato de Ingrid Escamilla revela la esencia machista donde el delirio se centra en una mujer. Ingrid es toda y cada una de las mujeres mexicanas. Los asesinatos de mujeres por parte de los criminales mexicanos, también suelen ser así de crueles, y más, ya que lo hacen con conocimiento de causa y singular gozo. Los feminicidios ejecutados por hombres despechados o celotípicos son los más abundantes.

Rara vez encontrarán un homicidio ejecutado por una mujer, aunque en la actualidad vemos aparecer en las bandas aprendidas a una mujer por cada ocho hombres. Es más o menos la proporción de sicópatas mujeres y hombres. La mujer sicópata puede ser tan cruel como un varón, sobre todo si forma parte de una banda. Sin embargo, el cerebro masculino es mucho más propenso a la agresión, tiene huellas de territorialidad con la hembra que pueden despertar impulsos donde él ocupa la posición de amo.

La violación es una expresión de ello. Rarísima vez tenemos noticias de una mujer violadora, no es solamente un asunto de diferencia de fuerzas, sino de deseos. No encontrarán un grupo de mujeres que alegremente acuerden ir a buscar un hombre para violarlo. El alcohol incrementa mucho esta conducta machista que está en nuestros genes y en nuestra cultura.

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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