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Columnas El arte de la guerra

Seguridad BC y el próximo Gobernador

“Trabaja duro en silencio, deja que el éxito sea tu ruido”

Frank Ocean

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Trabaja duro en silencio, deja que el éxito sea tu ruido”

Frank Ocean

“El responsable de la seguridad en BC es el gobernador, yo no voy a fallar”. Esa fue la frase con la que inició el gobernador electo, Jaime Bonilla, su reunión con el Consejo Ciudadano de Seguridad Publica.

Esta aseveración tan obvia para la sociedad, pero tan difusa para algunos de nuestros gobernantes, fue como música para los oídos de los ahí presentes.

Sin embargo, y como se lo presentamos  al próximo gobernador, resolver la inseguridad en el estado requiere no solo de su voluntad política, sino de una estrategia adecuada basada en tres ejes: profesionalización y coordinación policiaca, administración y procuración de justicia, y un gran esfuerzo en materia de prevención del delito.

De Enero a Julio 2019, BC registra un total de 54,860 delitos, que con excepción de homicidios (1,697), todos requieren denuncia previa, donde solo se denuncian 48% de los mismos.

Del este total, una tercera parte son de alto impacto, con homicidios, robo con violencia, violencia familiar, violaciones y narcomenudeo mostrando una alarmante tendencia a la alza.

Aunque estos delitos parecieran no estar correlacionados, su origen está en el debilitamiento del tejido social,  generando un incremento en las adicciones que genera más violencia familiar acompañado de feminicidios y violaciones.

Consecuentemente, un modelo sustentable de seguridad debe tener como principal objetivo suprimir la demanda de drogas a través de programas de prevención y salud.

Solo la disminución de la demanda de las drogas podrá suprimir la oferta de las mismas, una actividad que es sumamente lucrativa que nos genera  la guerra en las calles que estamos presenciando, y consecuentemente los muertos.

Por el lado de la oferta, la misma se combate con más y mejores policías, acompañados de áreas de inteligencia y adecuada procuración de justicia.

Imaginémonos la incidencia delictiva como una tubería conduciendo agua. Si el flujo es mayor al diámetro del tubo, el proceso revienta, sobre todo si existen cuellos de botella en el mismo.

En el sistema de justicia bajacaliforniano, el principal cuello de botella está el final del proceso: el sistema judicial.

No existen suficientes jueces y salas de audiencia para procesar los delitos que la procuraduría canaliza, generando un alto índice de impunidad.

Las procuradurías, que son el eslabón previo al sistema judicial, igualmente están desbordadas, donde BC ocupa los últimos lugares a nivel nacional en materia de procuración de justicia.

Finalmente, y al inicio del proceso, hacen falta más y mejores policías. Un inventario hecho por el Consejo Ciudadano arrojó aproximadamente 9,000 policías en todo el estado, esto sin tomar en cuenta elementos de SEDENA y MARINA.

Existen en los cinco municipios 5,689 policías municipales, 644 estatales, 1,232 ministeriales, 600 federales y 747 elementos de la guardia nacional.

El reto en materia policial no solo son más policías, sino mejor capacitados, coordinados y depurados.

En el nuevo sistema de justicia penal, y a través del informe policial homologado, el policía es el principal investigador y por consecuencia el generador de la prueba, consecuentemente es fundamental nuestros policías estén preparados para iniciar el proceso de justicia.

El reto del próximo gobierno es fenomenal. Se tiene que rodear de los elementos adecuados y ser apoyado y acompañado por una sociedad que demanda justicia.

*El autor es presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado.

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