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Ruiz Uribe, ¿con un pie fuera de Morena?

Cuando Cuauhtémoc Cárdenas estaba por ganar la jefatura de gobierno del entonces DF, Jesús Ruiz Barraza, eterno priista, decidió que era hora de saltar del barco tricolor.

Por Alfredo Alvarez

Cuando Cuauhtémoc Cárdenas estaba por ganar la jefatura de gobierno del entonces DF, Jesús Ruiz Barraza, eterno priista, decidió que era hora de saltar del barco tricolor. Sus cálculos parecían acertados: con el solo impulso de Cárdenas, en BC el PRD había obtenido diputados federales en  1997. Ruiz Barraza pensaba que la tercera iba a ser la vencida para Cárdenas en 2000.

Ruiz Barraza se decía ‘cardenista’, gracias a su militancia priista, fue director de la preparatoria federal “Lázaro Cárdenas”, pero cuando Cuauhtémoc renunció al PRI, en 1987, Jesús Juvencio se quedó donde estaba. El profesor no era suicida.

Pero las cosas ya eran distintas en 1998: además Jesús Juvencio quien, de ser un maestro de escuela pública, se convirtió en dueño de una cadena de universidades privadas, además Cárdenas parecía un caballo ganador.

Ruiz Barraza llegó al PRD y, junto a Abraham Correa, ahí conoció  al ahora presidente López Obrador. En 1998, el profesor se auto postuló como candidato a la presidencia municipal de Tijuana. Su derrota fue estrepitosa. Y vendrían más iguales: en 2000, Cárdenas fue arrasado por Fox, especialmente en Baja California. En 2001, Federico Sánchez Scott apenas obtuvo el 4% de los votos en unas elecciones que Eugenio Elorduy ganó con casi el 50% de los sufragios. Pero qué importaba la paliza a Sánchez, si Jesús Juvencio había metido a su hijo, Jesús Alejandro Ruiz Barraza, como diputado local ‘pluri’. Eso era lo que interesaba.

En 2013, Ruiz Barraza y Ruiz Uribe apoyaron e hicieron campaña por Francisco “Kiko” Vega, en el marco de la alianza PAN-PRD. Entonces no renegaron del panismo “corrupto”. Ni razón para hacerlo: Ruiz Uribe iba como segundo en la lista de candidatos a una diputación local ‘pluri’. El amor por “Kiko” llegó hasta el momento en que Ruiz Uribe no alcanzó la curul, misma que obtuvo el panista Gerardo Álvarez. Impugnó, pero perdió.

Pero tampoco ahí se fueron los Uribe del PRD. Tampoco se fueron con AMLO, en 2015, cuando Morena ya había sido fundado y compitió en su primera elección. Ni en 2016. Hasta que era claro que López Obrador ganaría las elecciones de 2018, fue que el profesor y su hijo se marcharon al partido del tabasqueño. No son suicidas, ya lo dijimos.

Aunque tardía, su incorporación a Morena propició que Ruiz Uribe obtuviera un premio de consolación: un puesto en la delegación estatal de Programas Integrales del Desarrollo.

Desde ese momento, Ruiz Uribe empezó a soñar con ser gobernador, sin méritos para serlo, sin habérsela, realmente, jugado por AMLO, en razón de que, como ya dijimos, apoyaba las alianzas PAN-PRD, repudiadas por el tabasqueño. Ruiz Uribe llegó tarde al partido del presidente y, sin embargo, quiere ser el primero en la fila.

El protagonismo de Ruiz Uribe, empujado por sus ambiciones, ya tiene hartos a todos en Morena, incluyendo al propio Jaime Bonilla, quien, otrora, pensó que podía ser un buen colaborador, un soldado, pero ahora ya ni siquiera lo invita a sus transmisiones mañaneras.

Hay un integrante del gabinete que ya le endilgó a Jesús Alejandro un apodo que, incluso, salió en una reunión con el mandatario estatal: “El boca de estómago” ¿Por qué? “Porque cada vez que habla…”.

Igual que pasó en el PRD, y antes en el PRI, ya están buscando su salida de Morena, sabedores de que el cachorro del profesor no tiene, ni tendrá, la talla para llegar a ‘la grande’. Además, ¿quién postularía, con su colección de yerros en YouTube, al “boca de estómago”? En Morena tampoco son suicidas.

Por eso, aprovechando la visita que Dante Delgado hizo a Baja California,  se comenta que sus emisarios se reunieron con él, para venderse como operador o como candidato a gobernador o presidente municipal de Tijuana. Se jactan de tener a medio Morena de su lado. Dante los escuchó, diplomático como lo han hecho los años, pero también ve YouTube. La situación está difícil: en el PES, ni de chiste van a postular un ‘socialista’, que es como ven a los Ruiz; en el PBC ya están bien plantados en su alianza con el PAN; y en el blanquiazul y el perredismo ya no les van a dar boleto de regreso.

Y Cárdenas ya no es opción. Habrá que reactivar el negocio familiar.

*El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico, además dirige la página www.alfredoalvarez.mx.

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