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Reflexiones

Hace algunos años en una escuela primaria, la maestra hizo una especie de ejercicio pidiéndole a sus jóvenes alumnos que hicieran una lista que de acuerdo a su criterio serían las siete maravillas del mundo moderno...

Por Jaime Navarro

Hace algunos años en una escuela primaria, la maestra hizo una especie de ejercicio pidiéndole a sus jóvenes alumnos que hicieran una lista que de acuerdo a su criterio serían las siete maravillas del mundo moderno, del mundo actual, a pesar de ciertas diferencias, los que más votos obtuvieron dentro de ese pequeño universo del salón de clases fueron: Las Pirámides de Egipto, el Taj Mahal, el Gran Cañón del Colorado, el Canal de Panamá, la Basílica de San Pedro, la Gran Muralla China y el edificio Empire State. En lo que la maestra contaba los votos, notó que una niña estaba teniendo dificultades para terminar sus sugerencias, ella le pregunto si tenía algún problema con la elaboración de lista. La joven contestó que sí, un poquito, es que hay tantas que no termino por decidirme y mucho menos en qué orden ponerlos. La maestra con la finalidad de ayudarla le pidió que si no tenía problema les leyera lo que había escrito hasta ese momento y así entre todos la pudieran ayudar, después de dudarlo un rato empezó a leer. “Yo pienso que las siete maravillas del mundo son, primera poder ver, segunda poder oír, tercera poder tocar, cuarta poder probar, quinta poder sentir, sexta poder reír y séptima poder amar”, el aula se silenció a tal punto que si se hubiera caído un alfiler se hubiera escuchado. Vivimos en mundo violento en donde empieza a prevalecer la anarquía, la falta de interés de los gobernantes en buscar los medios para reducir la violencia, en la procuración de justicia y salud, el desinterés de buscar un mejor bienestar para los habitantes de nuestro país. Todos los días por las mañanas solo escuchamos, quejas, acusaciones, violencia verbal contra el pasado, no escuchamos nada sobre el futuro, los diarios y todos los noticieros son una versión moderna de la revista de los años 60 y 70`s de casos de alarma, donde se informa de asesinatos, robos, violaciones, masacres en emboscadas a la policía o al ejército. En lo politico solo escuchamos quejas de los que llegan, de lo mal que les dejo la administración pasada las finanzas o el exceso de empleados. Sería bueno escuchar de vez en cuando que nuestros gobernantes se dediquen a trabajar y no lo presuman que para eso fueron electos, que no aparezcan en ningún medio de comunicación, que no inauguren obras con dinero que no es de ellos, que sean buenos administradores. ¿De qué hablarían los noticieros si no incluyera información referente a la política (culto personal del gobernante) ni de la violencia? Es increíble la difusión que los medios escritos y electrónicos le dan a senadores y diputados y en general a cualquier politico, pero lo más grave es que les festejen las sarta de tonterías que algunos de ellos dicen frente a los micrófonos y cuando se dan cuenta de lo que dijeron, lo niegan o simplemente dicen que eso no fue lo que quisieron decir. Cualquier cosa con tal de aparecer en los medios, pues todos quieren seguir viviendo del erario o buscar otro escalón en la política o en la alta burocracia. No perdamos el tiempo escuchando y viendo tantas tonterías. Las cosas simples y ordinarias que nosotros tomamos como triviales o cursis, son sencillamente maravillosas, las cosas más preciadas de la vida no se construyen con la mano ni se pueden comprar con dinero y no tienen nada ver con lo que hagan nuestros gobernantes.


*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios 
de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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