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Columnas Casillero

Quién es Nayib Bukele

Sin pretender conocer a detalle la vida de este personaje, pero interesado por cómo ha manejado a su país frente a la crisis del COVID 19 es que me pareció adecuado aprender un poco de este líder salvadoreño que está marcando huella en su país y en el mundo.

Por Ignacio Calderón Tena

Sin pretender conocer a detalle la vida de este personaje, pero interesado por cómo ha manejado a su país frente a la crisis del COVID 19 es que me pareció adecuado aprender un poco de este líder salvadoreño que está marcando huella en su país y en el mundo.

Su nombre es Nayib Bukele y tiene 39 años, nacido en El Salvador, de origen palestino,  en su biografía se consigna que su familia paterna es originaria de Belén y Jerusalén, pero avecindada en El Salvador a comienzos del siglo XX, donde en ese tiempo fueron impulsores de las primeras mezquitas en ese país.

A los 18 años inicio con su vida empresarial, llegando a ser propietario de la distribuidora de motocicletas Yamaha y de diversos negocios familiares.

A los 31 años fue alcalde de Nuevo Cuscatlán (2012-2015) y posteriormente alcalde de San Salvador(2015-2018). Un año más tarde resulta electo Presidente de la República por una coalición de partidos en un meteórico ascenso.

El Salvador, es un país con una población de poco más de 6.5 millones de habitantes, famosa por sus plantaciones de café, pero también por su bajo nivel de vida y el alto grado de corrupción imperante.

El arribo de Bukele a la presidencia, representó una lucha entre el viejo régimen que todavía recuerda la época de la guerrilla salvadoreña que tantas vidas cobró y que sumió en el subdesarrollo a ese bello país y una nueva generación de salvadoreños que quiere salir de la pobreza.

Ahora que el mundo está convulsionado por el COVID 19, Bukele ordenó el 21 de marzo pasado una “cuarentena domiciliar” y “absoluta” por 30 días para contener la pandemia, a pesar de tener tan solo 3 casos de infectados, anunciando apoyos económicos a los más pobres (75 por ciento de los hogares salvadoreños).

También suspendió el cobro, durante tres meses del pago de luz, agua, teléfono, cable e internet.

Pero lo que más llamó la atención fue la suspensión por 3 meses del cobro de hipotecas y las rentas de inmuebles así como préstamos de automóviles, después de los cuales se iría abonando poco a poco para cubrir ese adeudo.

Finalmente amenazó con cárcel a aquellos que abusen con los precios o que roben los fondos, designando a un equipo de 60 auditores que revisarán el uso del dinero durante la emergencia.

A los empresarios les dijo que ellos tenían dinero para 10 o 20 vidas y que no tenían tiempo para gastarlo, pero si les llegaba el virus, lo último que les preocuparía sería su cuenta de banco, pidiendo su generosidad ante la adversidad.

Esta es la diferencia entre un Estadista y un Presidente. El primero ve más allá de su gobierno y de sus intereses personales, buscando el bienestar de su pueblo a costa de su popularidad; mientras que un presidente ramplón, solo busca su lucimiento personal, provocando reuniones multitudinarias y contradiciendo a su propio gabinete que pide a la sociedad respetar la cuarentena  y en lugar de apoyarlos, convoca a la gente a salir a restaurantes y que se defiende del Coronavirus con simples estampitas, escapularios y amuletos.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo

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