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Columnas Mar de fondo

¿Qué va a encontrar AMLO en BC?

Es muy evidente que la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Baja California a unos días de que empiece el proceso electoral de 2021, tiene fines más bien de carácter político.

Por Benedicto Ruíz Vargas

Es muy evidente que la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Baja California a unos días de que empiece el proceso electoral de 2021, tiene fines más bien de carácter político. Específicamente vendrá a “palomear” o a supervisar la lista de los que pretenden convertirse en candidatos de Morena al gobierno estatal y a otros puestos.

Sin embargo, si López Obrador se interesa realmente por la situación del estado y los gobiernos de Morena, va a encontrar una situación desoladora. Por las siguientes consideraciones.

Encontrará a un gobernador como Jaime Bonilla que hizo suyo un estilo autoritario más rancio del que se tenga memoria, en el mejor estilo de los gobiernos del pasado. Junto a ello Bonilla adoptó un discurso en el que sobresalen las amenazas y las descalificaciones sistemáticas hacia sus adversarios, que son todos los que están fuera de Morena.

Invirtió casi un año tratando de cambiar el periodo de gobierno (de dos a cinco), perjudicando con eso el triunfo de Morena que podría ser considerado como un triunfo histórico en la entidad. Más de un año yendo de un tribunal a otro, en un desgaste continuo, hasta que llegó la fatídica decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que calificó como un fraude y una maquinación lo que hizo Bonilla y su grupo.

Después de ahí, el gobierno de Bonilla ha caminado casi a ciegas, buscando golpes espectaculares y autonombrándose como un gobierno “del pueblo”, pero cuyas acciones se reducen a tres: a) ayudas y programas sociales para la población en condiciones de pobreza; b) cambio de leyes para recaudar más impuestos y, c) un discurso agresivo contra los oponentes.

Un rasgo prominente de Bonilla es que, bajo su estilo autoritario de gobernar, tiene un pleito sostenido con todos, en especial con los mismos alcaldes de Morena, como sucede con la alcaldesa de Tecate y el alcalde de Tijuana Arturo González Cruz, un pleito en el que ambos buscan anularse políticamente.

Sin embargo, a otros los premia por su lealtad y obediencia, como sucede con la alcaldesa de Playas de Rosarito Aracely Brown, a la que sólo la conminó a pedir disculpas por una fiesta que había organizado en la oficina de la presidencia. Al alcalde de Ensenada Armando Ayala lo promueve abiertamente para que pueda ser candidato a gobernador, cuando ni siquiera puede resolver los problemas del puerto.

Si el presidente López Obrador insiste en querer conocer la realidad del estado y de sus gobiernos, va a encontrar que es difícil conocer los planes de gobierno de la alcaldesa de Tecate Zulema Adams Pereyra. O también que en Tijuana, mientras la ciudad ocupa los primero lugares de homicidios dolosos en todo el país, el alcalde Arturo González Cruz pide licencias para buscar posicionarse como el candidato a gobernador de Morena.

En Mexicali hay una alcaldesa más ordenada y mejor organizada que también desde un principio definió que quería ser candidata al gobierno estatal. Trabaja duro alrededor de ello, pero su estilo es más bien cercano al PAN y muy distante del morenismo y el bonillismo. Puede ser un obstáculo en su aspiración.

López Obrador podría sacar la conclusión de que los gobiernos de Morena en BC son muy pobres, por lo que se propondría cambiar y nombrar a otros candidatos. Pero no lo hará. Y no lo hará por una razón muy simple, siendo realistas, porque esto es todo lo que hay en Morena. Punto.

El dilema es muy serio para López Obrador al elegir a los candidatos. Al principio no se veía con claridad, pero después de un año es muy obvio que Morena es una forma “decantada” del PRI. La paradoja es que aquí gobiernan los priistas… pero desde otro partido que es Morena.

Entonces, la pregunta clave en todo esto es: ¿Quiere López Obrador un priista como candidato a gobernador de Morena en BC para 2021? ¿Quiere a uno que sea más morenista, o que combine en su perfil rasgos del panismo, del priismo y del morenismo? No va a ser fácil decidir porque sus candidatos más adelantados son priistas o fueron antes.

Un aspecto que AMLO cuidará en extremo es que Morena no se divida por la decisión final o por el método de selección. Las encuestas amañadas son peligrosas, pero también es riesgoso un “candidato de unidad”. Hay candidatos que ya han trabajado mucho y no se van a sentir contentos si son descartados. Podría generarse una desbandada que buscaría abrigo en los partidos de la alianza.

¿Qué hará el presidente ante esta precaria situación? ¿Rectificará el rumbo de la 4T en BC? ¿O, de plano, convocará al PRI para que se haga cargo ya abiertamente de Morena? ¿Qué hará con los verdaderos morenistas? Iremos respondiendo estas preguntas.

*El autor es analista político.

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