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Columnas Postigo

Primorosos tapados

Aun sin testamento de por medio una de las herencias legadas a los mexicanos de parte por el PRI; se refiere al célebre “tapado” o especie de político con pretensiones... 

Por Antonio Medina de Anda

Aun sin testamento de por medio una de las herencias legadas a los mexicanos de parte por el PRI; se refiere al célebre “tapado” o especie de político con pretensiones de figurar como aspirante a una suculenta candidatura que, de resultar favorecido, sin más contrariedad le es retirado el encubridor  antifaz oficializando así al “abanderado del tricolor”.

Huelga señalar que durante la espera del encapuchado y posterior desenmascaramiento la disputa priista encarnaba un menú de calumnias, traiciones, zancadillas y toda clase de golpes bajos pues el botín en juego ameritaba eso y más  con tan dadivosa fortuna que por no obtener el “dedazo”, de inmediato procedía “sanar agravios”, cicatrizar heridas” compensando a los malogrados con determinado hueso en provecho, por supuesto, del candidato fruto de la “unidad del partido y sectores revolucionarios componentes de una organización y proceso democrático”. El tapado del Priato, escrito en cortos términos, representa uno de los vicios atentatorios de mayor conmoción infringidos al derecho representativo y participativo en el ánimo de la militancia ya que las correas mafiosas interpuestas en el corto o medio tiempo, ejemplo la menospreciada partidocracia hecha en México, hizo del círculo vicioso de la corrupción el constitudinario contrapeso que niega legitimidad a los dirigentes e instancias correspondientes que por lo general arrojan a la fosa común (para que nadie encuentre, conozca o aplique) los estatutos, declaración de principios, programas, etcétera.

Con un partido único plantado durante décadas a las rodillas del régimen, el tapado galopó de la leyenda a la farsa hasta descabalgar en el drama del total descrédito cuya crisis, sin duda la más relevante, la impuso el salinismo neoliberal, la contraparte liderada por Cuauhtémoc Cárdenas, el asesinato de Colosio y los sucesivos descorchados presidenciales escogidos entre los más mediocres, pequeños y corruptos del Prigobierno lo cual, no obsta para que conste, el cómo los veneros del tapado escurrieron a  cuenta del PRImor mediante mismos procederes, parecidos comediantes e idénticas máscaras.

Es más; todo revela que la elite morenista valorada en “31 millones de votos” eclipsa al mismo PRI cuando estos, seguros de sí mismos, acataban los tiempos  del ritual destapador, en cambio, aquellos, con anticipación emprendieron la carrera deslizando nombres, zurciendo capuchas, maquinando reconocimientos o alineándose tras uno u otro del considerado como el “bueno” donde, sin vacilación, un eje animador del obstinado motín interno y externo del partido gobernante responde al acomodo electorero. Espina  de una espuela no enfocada, verbigracia, contra la derecha sino para pincharse a sí mismos,  concertando tranzas con partidos dignos de absoluto desprecio, maiceando a sindicatos y dirigentes charros, encubriendo denuncias por corrupción a funcionarios de la 4T o ladeándose frente a cualquier dicho y hecho  del Presidente López Obrador,

De allí la pena ajena provocada mediante los papalotes que estériles PRImores baja californianos llevan rato dispersando a través de sondeos o encuestas, interminables bots, desmesurados autoelogios o mercenarios chayoteros desvelados en ovacionar a determinados tapados que, aún abrochados con taparrabo, nos agravian…

* El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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