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Columnas Diálogo empresarial

Primer tercio, un poco más

En la pasada sesión hacía un recuento de los dos primeros años del gobierno federal. A raíz de diversos comentarios es que en esta ocasión quiero ampliar un poco sobre algunos temas, sobre la percepción de los ciudadanos.

Por Salvador Maese Barraza

En la pasada sesión hacía un recuento de los dos primeros años del gobierno federal. A raíz de diversos comentarios es que en esta ocasión quiero ampliar un poco sobre algunos temas, sobre la percepción de los ciudadanos.

En primer sitio de percepción (que desde el 2018 se considera como el principal problema) está la inseguridad con un 68 por ciento, le sigue el desempleo con un 34.6%, la salud con 36.2% y la pobreza en 24.5% de respuestas a la encuesta que recientemente levantó el INEGI sobre la victimización y la percepción sobre inseguridad pública. Son datos, pues, mayores a la de la aprobación presidencial. Son percepciones distintas y nada que ver con los señalamientos triunfalistas de haber dominado a la pandemia, de mejorar la seguridad, de reducir la pobreza, de mejorar el bienestar.

Y no es que quiera yo ser pesimista, pero los datos son los datos y el INEGI sí los señaló. Me gustaría ampliar algo sobre la seguridad, de la que se dice ha ido en descenso. Por ejemplo, para este año que está por terminar, la percepción de inseguridad entre la población de 18 años o más en el país se ubicó en 78.6 por ciento; mayor al porcentaje de aprobación del presidente sea de 61 o de 71% como dijo hace un par de semanas. Ampliando el tema, los espacios en donde la población se ha sentido más insegura en este año es en el cajero automático (82.8%); en la calle (73.1%); al usar el transporte público (72.6%); en el banco o al salir de ellos (70.6%) y en la la carretera un 64.5%.

Con estos antecedentes, vale la pena hacer otro enfoque. En medio de una gran crisis sanitaria y las implicaciones sociales y económicas derivadas de ésta, el presidente llegó a dos años de gobierno con el 34% de desaprobación. Ampliando un poco el espectro, al hacerse una consulta sobre el rumbo del país después de dos años, casi un 50 por ciento  considera que México va por buen camino, mientras que un 42% piensa lo contrario. En palabras populacheras, es casi un mita y mita.

Pero me gustaría retomar algunas declaraciones del mandatario, para ver que no todo es miel sobre hojuelas. Dijo a principios de julio que “como todos sabemos, y es de dominio público (…), la pandemia precipitó la crisis del modelo neoliberal. A diferencia de otros tiempos (…), nuestra estrategia para remontar la caída de la economía ha sido radicalmente distinta: en vez de seguir con el sofisma neoliberal, ahora nosotros destinamos los apoyos para el bienestar empezando con la base de la pirámide social”. Sin embargo, la realidad parece otra, si retomamos los datos señalados sobre inseguridad, desempleo, pobreza y bienestar.

Antes de finalizar, abordo uno de los temas preferidos por el gobierno y por su titular incluso en campaña y ahora en gobierno pasados dos años. Ha reiterado que “la posibilidad de hacer negocios, obtener ganancias lícitas y progresar sin trabas o ataduras, que se combate sin excepciones ni favoritismos la corrupción y la impunidad“; pero pienso se ve la paja en el ojo ajeno porque en el equipo de trabajo y en la familia hay vista gorda en la asignación de contratos sin licitaciones, de compras de inmuebles no acordes con los ingresos y del manejo de dinero en efectivo para campañas  cuando esa práctica debe ser penalizada.

Termino como en la colaboración anterior: no es suficiente la honestidad para gobernar un país tan complejo y disímbolo como el nuestro. Más allá de la responsabilidad, la crisis sanitaria pide más del gobierno, por principio, poner el ejemplo de uso cubrebocas y sana distancia, así como tener mayor empatía con los contagiados, con las familias de fallecidos y con quienes han perdido sus empleos y fuentes de ingreso. Si se nos pide no hacer reuniones ni festejos, también deben evitarse viajes, giras y proselitismos. 

*El autor es Consejero y Tesorero Nacional de Index, además de Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.

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