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Columnas La verdad sea dicha

Política al vapor

Son tiempos complicados en donde la rigurosidad de las políticas públicas y su cumplimiento en Baja California, nos quedan a deber.

Por Rosa María Méndez Fierros

Son tiempos complicados en donde la rigurosidad de las políticas públicas y su cumplimiento en Baja California, nos quedan a deber.

Una administración estatal muy centrada en los cobros de las deudas; si bien es plausible, también lo es que falta un programa emergente hecho con claridad y transparencia, sobre el recurso ejercido y las obras y programas beneficiados, con el dinero recuperado.

Si quieres un verdadero cambio, tienes que caminar diferente, dice Calle 13 y esto bien puede ser aplicado en la actualidad. Tiempos de modificaciones, transformaciones, momentos que se suponían distintos, pero en donde, como en el gatopardismo, han cambiado para seguir igual, en algunos aspectos.

Desde la llegada de la actual administración, las autoridades estatales encabezadas por Jaime Bonilla Valdez han intentado imprimir un sello diferente, con un discurso que en ocasiones suena hueco y hasta forzado, cuando se habla, por ejemplo, de la lucha contra la corrupción o los moches, dados los casos en los que se han visto envueltos algunos funcionarios actuales y pasados. 

Se puede ver una administración desorientada y desarticulada, sin una agenda clara. Salvo, insistimos, en los cobros a los grandes deudores del agua.

Un gobernador atrapado en la disyuntiva de ser como AMLO, pero siendo en términos ideológicos y de trayectoria política, como agua y aceite.

Ha sido una mala actuación, representada todos los días por la mañana, pero en un ambiente confortable, con preguntas a larga distancia que no permite réplica y contra réplica.

Me dice un buen amigo que los políticos deben predicar con el ejemplo y ser congruentes. Si presumen una lucha contra la corrupción, no pueden ser atrapados en este tipo de ilícitos, por ejemplo.

La política, entendida, como la pugna por el poder y el servicio a la ciudadanía.

Pero, lo malo es que en muchos casos, se sobreponen los intereses facciosos y la congruencia y el ejemplo se rompen fácilmente.

En la realidad de los hechos y de facto, harán todo lo que esté de por medio para mantener el poder, aunque rompan con los valores que pregonan.

Los tratados griegos, los romanos, las teorías sociales sobre el poder lo han establecido y hoy en el tiempo de redes sociales y comunicaciones digitales es muy fácil evidenciar esos comportamientos

En el escenario local, el gobernador estaba llamado a ser un político de referencia histórica, por haberle quitado la joya de la corona a los panistas, en un estado que habían ganado la gubernatura por 30 años consecutivos, pero el titular del Ejecutivo gastó su capital político muy rápido, con las llamadas leyes Bonilla y una serie de tropiezos y enfrentamientos con diversos grupos, en ocasiones estériles, como una roca.

Al grado de que ni siquiera se puede hablar que en el estado haya un "bonillismo", ya que sería poco entendible; no tiene un equipo consolidado. Ha sido una administración de rotaciones contantes en su gabinete.

Bonilla Valdez puso todos los candidatos con su encuesta. En el 2021 quiere hacer lo mismo y ahora con mayor razón que es gobernador.

Y como Morena es un desastre interno, con mayor razón piensa que debe ser el guía de las candidaturas, pero está batallando, sobre todo con el alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz, conocido como el hijo desobediente, a quien quieren dejarlo sin reelección, ni candidatura a gobernador.

Pero esa es otra historia.

La verdad sea dicha.

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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