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Columnas Termómetro mental

Peligroso avance

¿Recuerdan la oveja Dolly? El primer mamífero clonado que se presentó al público, un anticipo de lo que puede ser clonar un humano.

Por Ricardo Menéndez

¿Recuerdan la oveja Dolly? El primer mamífero clonado que se presentó al público, un anticipo de lo que puede ser clonar un humano. Si no se ha hecho público un clon humano es por motivos éticos. Ahora les presento a la cerda Gertude, el primer mamífero con un dispositivo intra cerebral, que abre la puerta a muchos problemas éticos. Finalmente, Neuralink de Elon Musk, propone conectar la actividad eléctrica del cerebro de una persona a la red. Las consecuencias son difíciles de imaginar. Tener el cerebro conectado directamente con la red es dejar de ser uno para ser todos.

Hace unos días convocó a una conferencia de prensa de alto nivel para mostrar, en medio de la pandemia, los avances que tiene con el cerebro del cerdo. Vale la pena ver el video, una probadita con la cerda mostrando en pantalla lo que estaba oliendo, también el registro del movimiento. La oferta es muy atractiva. Que el ciego vea y el sordo oiga ya sería mucho, la promesa va más allá. Habló de intervenir en la ansiedad y en la depresión. Esto implicaría influir en los afectos y emociones, promete una telepatía mediante la red, comunicándonos sin hablar. Tuvo el cinismo de mencionar lo escabroso que puede ser el futuro, pero como en otros avances tecnológicos es inevitable lo siniestro conforme avanza la ciencia. Si no era él hubiera sido otro.

Él va por delante, inaugura la intromisión de cables cuatro veces más finos que un cabello que prometen llegar a partes profundas sin afectar los vasos sanguíneos. Estos cables sirven para la emisión y la recepción. El problema no solamente es la pérdida de privacidad mental, sino la posible intromisión de otros en la mente. No dudo ofrecerá maravillas en la recuperación de funciones perdidas, el problema es vivir con el cerebro conectado a la red. La pérdida de individualidad será compensada con el incremento de experiencias sensoriales, el principio del placer someterá al individuo. Es un proyecto en curso, es una invitación a hacer un conglomerado de empresas que elabore un robot, cuyo prototipo ya existe, que le ponga a un humano el cableado en un par de horas, con anestesia local en donde la máquina hace todo. Implanta una interfase y su cableado conectándose vía Bluetooth, con la promesa de poder guardar recuerdos en un archivero virtual. Se mencionó hasta el autismo como una investigación en curso. Ya tiene la autorización de la FDA para intentarlo con algún humano. Estamos hablando, de momento, de 1536 canales de información. Por ahora es en la corteza, pero está programado para llegar más profundo y tener muchos más canales. El dilema es mayúsculo, ¿puede someterse un ser humano a la red?

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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