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Columnas Postigo

PRI vigorizado

A contrapelo de quienes poseen un vago conocimiento sobre la fundación, operación y cantidad de partidos políticos o sus equiparables establecidos en México... 

Por Antonio Medina de Anda

A contrapelo de quienes poseen un vago conocimiento sobre la fundación, operación y cantidad de partidos políticos o sus equiparables establecidos en México entorno a la Independencia, Reforma y Porfiriato asentamos, que aparte de presentar un atestado repertorio, fue plural y de reiterado reciclaje como táctica de ofertar pistas novedosas  y no decrépitas enarboladas mediante conjuras, rebeliones, llamamientos e intenciones comúnmente amparadas bajo determinado membrete político, montaje partidista o acelerados caudillos dispuestos, unos y otros, a llegar hasta el sacrificio en aras de emancipar a “su idolatrado pueblo”.

Así, y una vez enrolados en la cacería del codiciado poder, liberales y conservadores arropados con tejidos de tonalidades discrepantes no solo con los contrarios sino incluso entre los propios, de manera relevante correspondió al trayecto juarista y dictadura porfiriana el prometer remediar la precariedad de las mayorías a través de golpes militares, despliegues eclesiásticos, revueltas campesinas, ofensivas indígenas y, por supuesto, planes diversos cincelados por intelectuales o variadas asociaciones quienes equiparables a pandillas se reclamaban “partidos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo…” que como sabemos, 200 años después, casualmente el mismo rollo coincide y continúa.

Un verbo huero, de envoltura vulgar e insignificante que conectado al discurso de todo candidato y  candidata lo dramático, sin embargo, radica en que la vitalicia mafia del poder a  enredado con idéntica verborrea que, dicho sea, es una estampa ordinariamente pervertida, y por tanto atropelladora del estado de derecho donde la evasiva e inevitable casualidad hace que los procesos, definidos por el transcurso del tiempo, marchen adelante lo que llevó, a intelectuales orgánicos y estrategas del gobierno post-revolucionario, a reunir experiencias anteriores para guiándose sobre las mismas perfilar el nuevo aparato político: origen, base y proceder del PRI.

Quehaceres político-organizativos recuperados y reinventados de parte de la banda obregonista-callista quienes, aparte de sacrificar a Zapata o de abandonar en las trincheras a cientos de campesinos combatientes, sin mayor traba los nuevos porfiristas, recalcamos, propalaron la creación de un partido diferente a los antes padecidos ordenando, para tal alcance, que la nueva figura respondiera a tres vertientes: Institucional, agencia oficial de empleos y, lo más aventajado, atornillar al supremo gobierno a los sectores campesino, obrero, popular y militar privando, así, a los amantes de maquinar  “partidos” pues el codiciado mercado se convirtió en exclusiva prebenda de la familia revolucionaria.

¡Y vaya que resultó cierto! Matices de por medio, el presidencialismo priista autoritario (comprendida la vasalla docena trágica Fox-Calderón) compendian cerca de un siglo de inclemente rapiña, abuso e ininterrumpido quebrantamiento del pueblo mediante toda clase de censuras, fraudes y uso de la bayoneta represiva que combinado con maiceo y harta demagogia las correas de control, masivo y selectivo, a lo largo de los referidos cien años transitan inmunes como inmundos.

Por eso de las ramas a la raíz cruzando por el tronco del viejo y corrompido PRI; las tricolores hojas impiden a las mayorías ver el bosque pues la secuestrada partidocracia, en particular Morena, así lo confirman…

*- El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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