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Columnas Camelot

Nuestras diferencias

En México no hemos logrado que nuestras diferencias nos unan en favor de un proyecto mucho más grande que las mismas: nuestra gente.

“Somos lo que hacemos”.

En México no hemos logrado que nuestras diferencias nos unan en favor de un proyecto mucho más grande que las mismas: nuestra gente.

Cuando en nuestro país han existido proyectos distintos se ha asumido que la supremacía de los mismos debe ser visto como si cada uno representara una lucha entre el bien y el mal, somos la suma de posiciones irreductibles que han minado la oportunidad de construir un país en el que la tolerancia sea la base del progreso; tal y como sucede hoy desde la estúpida visión de unos cuantos que hoy gobiernan como si todo lo que haya sido concebido en el pasado debiera ser condenado por el sólo hecho de provenir de un grupo político diferente al que hoy gobierna; tristemente nuestro estado no es la excepción, hasta en ello Bonilla ha resultado ser una mala copia.

Desde nuestro inicio, cuando en 1810 comenzó el proceso que hoy conocemos como Independencia no se trató de una guerra entre un ejército mexicano y uno español, fue un ejército insurgente integrado por criollos, mestizos e indios contra uno realista conformado de la misma manera, ninguno tuvo claro por qué peleaba, sólo se tiene la certeza de que fue el pueblo contra el pueblo, fenómeno que se repetirá a lo largo de toda nuestra historia como país independiente.

Después de lograr nuestra Independencia nos confrontamos entre monárquicos y republicanos sin siquiera entender la diferencia entre tener un rey o un presidente que dirigiera nuestra nación; después de que la lucha armada impuso un modelo republicano, volvimos a derramar la sangre de miles so pretexto de aplicar un modelo federal o centralista; triste final, miles de muertos para terminar con lo peor de los dos mundos: la idiotez de un gobierno federal altamente centralizado.

Decidimos ser un gobierno federal pero entonces las diferencias nos llevaron a decidir si debíamos ser uno liberal o conservador, tal y como 170 años después Andrés Manuel López Obrador trata de imponer una agenda que divide y que por ende resta y separa, jamás suma.

Justo cuando nos debatíamos entre liberales y conservadores iniciamos una encarnizada lucha tratando de imponer una alianza con Europa, a través del imperio con Maximiliano, u otra con los Estados Unidos de América haciendo nuestra la tesis de “América para los americanos”, tal y como lo dictó James Monroe en 1823. Los liberales triunfaron en la figura de Juárez, le sucedió Díaz quien decidió gobernar desde 1876 hasta 1910, para que dándole forma a su lema “Sufragio efectivo no relección” Madero iniciara el movimiento armado que dio lugar a una guerra civil en la cual mexicanos mataron a mexicanos sin siquiera poder definir en qué se diferenciaban entre sí; al finalizar el movimiento armado nuestro país transitó de una dictadura personal a una de partido, fue así como transitamos el resto del siglo XX, no sin antes volver a tener en la guerra cristera a mexicanos matándose entre sí cuando todos los inmiscuidos se definían como católicos, guadalupanos y practicantes.

Malhaya llegar al 2021 con un gobierno federal que evoca nuestras diferencias, con gobiernos estatales, como el nuestro, que ante la pequeñez de miras son copia trasnochada de un discurso de odio y de diferencias.

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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