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Columnas Águilas y serpientes

Nuestra mentalidad

La psicología tiene un papel importante en el estudio y análisis del ser humano. Es a través de ella que logramos entender cómo y por qué se generan los procesos mentales y qué consecuencias tienen estos en el desarrollo del Ser.

Por Rafael Liceaga

La psicología tiene un papel importante en el estudio y análisis del ser humano. Es a través de ella que logramos entender cómo y por qué se generan los procesos mentales y qué consecuencias tienen estos en el desarrollo del Ser. Esta materia es un arma de doble filo, porque se puede utilizar para ayudar a progresar, pero también puede ser utilizada para manipular para que se responda a los intereses de otros. La mejor manera de entendernos es analizar la forma en que pensamos. Es allí donde la sociología y la psicología se unen para hacer la psicología social, la que se encarga de estudiar la interacción entre el individuo y la sociedad.

Tener esto claro, es de vital importancia, ya que son las ideas de los individuos las que hacen que la sociedad se desarrolle y progrese. Estas ideas particulares, van formando una idea mayor que hace trascender a la sociedad. En nuestras sociedades existen situaciones que no dejan prosperar al grupo a pesar de la gran cantidad de recursos que tiene. Un país como México, tiene una sociedad muy desigual en lo económico, lo político y, sobre todo, en lo social. Una pequeña parte de la población es la que ostenta el poder y las riquezas del país, mientras el resto se distribuye entre las clases media y baja. La mitad de nuestra población está en la pobreza. Algo anda mal, lo sabemos, pero, aun así, hay gente que se resiste al cambio, o necea en permanecer igual por intereses personales.

La mezcla histórica y cultural que ha influenciado la formación del mexicano nos ha dado diversas ideas y pensamientos, pero en general hay factores en común. Los mexicanos somos hospitalarios y gente trabajadora, somos un pueblo que se une tanto en las crisis económicas como en los desastres naturales. Pero en todas las circunstancias, no nos faltan los que se aprovechan de todo. El problema es que, en los últimos tiempos, precisamente por esos que nos mueven a su antojo, nos tienen a todos divididos. Unos por estar en el poder y otros por no tenerlo. De ahí la debacle tremenda de los partidos políticos y sus líderes, en quien ya nadie cree. En la función pública como en cualquier otra área hay gente mala y hay gente buena; pero a veces, por sus manipulaciones, se les tacha de farsantes, con un juicio de opinión sumario. De hecho, ellos mismos, por tirarse, se denuncian sus crímenes, con la fatalidad de que todos, ahí sí, tienen la razón.

Los problemas de la sociedad los debemos resolver juntos y mientras no logremos corregir nuestra mentalidad y convertirla en un frente crítico responsable, no veremos cambios reales. Lo que criticamos, al final, es un reflejo de nosotros mismos, que ponemos en el poder a gente, supuestamente guiados por nuestra racionalidad para elegir a la mejor opción. Una buena parte de nuestra mentalidad tiene la imperiosa necesidad de cambiarse. Tarea de todos y que no todos están dispuestos a llevar a cabo.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina 
y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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