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Columnas Águilas y serpientes

Noticias según simpatías

Pocos medios de comunicación en radio, prensa y televisión, quedan que realmente son honestos con la gente, leales a la verdad, e íntegros con lo que se informa. Me honro en pertenecer a los que siguen con la moral en alto en el noble oficio y profesión de comunicar.

Por Rafael Liceaga

Pocos medios de comunicación en radio, prensa y televisión, quedan que realmente son honestos con la gente, leales a la verdad, e íntegros con lo que se informa. Me honro en pertenecer a los que siguen con la moral en alto en el noble oficio y profesión de comunicar.

En estos tiempos turbulentos, en los que tanto prolifera la violencia y las divisiones, es menester activar otro espíritu más solidario, con un pensamiento más positivo y bondadoso. El antipático no suele encontrar motivo alguno para la generosidad. Lo ve todo negro; y se irrita, e irrita, permanentemente. Y mucho hay de esto en los medios de comunicación y en las redes sociales. Urge modificar nuestra actitud y alentar una convivencia más humana y más verídica.

Trabajar juntos por un bien mayor es lo propio de una raza pensante. Con lazos de hermanamiento, de simpatía, de humanismo, que es lo que realmente nos ensambla a todas las sociedades. Lo fundamental es lograr que nuestro mundo se armonice y cumpla su misión de cohesionarse a través del respeto mutuo.

Esto lo comento por la forma en que se maneja la información, cuando se olvida la ética y entra en juego la política, las campañas electorales y los intereses de los partidos políticos. Y pongo un ejemplo: En el ayuntamiento pasado, se criticó la renta de camiones de basura y los estacionómetros electrónicos en todo el centro de la ciudad. Con estos dos temas, se estuvo tupiendo al entonces alcalde, acusándolo, cuando menos de corrupto. Sale ese alcalde, entra otro (Que ya ni su periodo corto cumplió), y no se volvió a hablar ni más, ni mal, de la renta de camiones de basura, ni de los estacionómetros (prefiero llamarlos así a parquímetros). ¿Qué pasó? No estaba mal la renta de camiones de basura ni los parquímetros. Lo que se quería era descalificar al alcalde anterior. No se volvió a hablar mal de eso. Los señaladores enmudecieron. Quienes promovieron la antipatía hacia unos y callaron en el mismo tema con otros, dejaron clara su falta de ética empresarial y su escasa responsabilidad social.

Hoy más que nunca, se requiere de una conciencia sana y digna, con una actitud de servicio siempre, máxime en un momento de tantos conflictos e indecencias. La mejor manera para ir acabando poco a poco con los injustos e indignos, es estar en guardia siempre, desenmascarando a los bribones. La sociedad necesita la verdad, no que se juegue con ella.

Los incorrectos tienen que cambiar. Necesitan valores que les den la vuelta a una solidaridad desinteresada; y, por ende, le den un vuelco a esa ética en favor del ser humano. Yo sé que los espíritus chiquitos, los de ánimo antipático, tienen la tendencia a perjudicar a los demás, por su cuenta o chayoteramente (Con paga o porque no les pagan). Son gente que ha olvidado el alma, y el alma es nuestro mayor tesoro. Cambiemos nosotros y obliguemos a cambiar a los otros.

*El autor es consultor en participación ciudadana, desarrollo social y cultura de la legalidad.

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