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Columnas La verdad sea dicha

Notarías ‘chocolate’

Y de repente el de ya de por sí duro engrudo, se les hizo más bolas.

Y de repente el de ya de por sí duro engrudo, se les hizo más bolas.

Dos temas, que se venían cocinando con anterioridad, tronaron la pasada semana, aprobados por la mayoría y poderosa fuerza morenista en el Legislativo y Ejecutivo estatal, el lodo alcanzó a la administración y le dejó una arcilla difícil de limpiar.

La confirmación del registro estatal vehicular que permitirá la entrega de engomados estatales a los autos “chocolates” por unos mil pesos anuales y la dotación de notarías al ex gobernador Xico Leyva Mortera y dos sobrinos, Luis Alfonso Leyva Castro y José Ramón Leyva Castro, las cuales suman a la que ya tenía el hermano del ex mandatario, el de nombre, José Ramón Leyva Mortera.

De escándalo nacional.

Es como ratificar de facto que gobierna Xico Leyva y que el gobernador Jaime Bonilla, es su prestanombre, nos comentó un diputado.

Quizá no sea tanto, creo, probablemente lo que pasa es que el depuesto ex mandatario estatal quiera recuperar los meses que le faltaron de gobernar, cuando fue destituido por el presidente, Carlos Salinas de Gortari.

Lo que sí es cierto es que actualmente se están tomando decisiones como en los años 80’s de gloria del PRI en BC, cuando arrollaban, cuando tenían el poder absoluto que les permitía la corrupción absoluta. Dueños de la verdad, de los poderes, de los grupos intermedios, de los de facto y hasta los creados, con partidos satélites halagadores y críticos con la escasa oposición.

Ahora hay un estilo de gobierno entre malabares, remedos de leyes, estiramiento de ligas legislativas, con triples saltos mortales políticos sin red, que los ponen en entredicho.

Decir que todo es transparente, vigilado por el ojo electrónico o digital de un ciudadano que ve cómo se toman decisiones, no quiere decir que sean menos ilegales que los anteriores, sólo indica que gobiernan entre dudas, pero abrazados por sus Lives.

La res pública o cosa pública, el sentido de democracia, el conocimiento de lo que la población busca, la sensibilidad social, respeto colectivo, son variables que han sido ignoradas históricamente por los gobernantes y ahora no es la excepción.

No se tiene una dimensión de lo que significa el ejercicio del poder, hay una profunda ignorancia sobre la cuestión pública y eso hace que Bonilla Valdez haga cosas muy atrevidas y no mida la consecuencia de sus actos.

Botones de muestra sobran en sus cuatro meses de gobierno: Ley Bonilla, “moches”, desayunos escolares entregados a una empresa sin licitación, registro de autos chocolates, entrega de notarías públicas, entre otros.

Hablando en términos industriales y de productividad, no hay una división social del trabajo en el gabinete estatal, ya que el gobernador compra todos los pleitos, por pequeños y pírricos que sean, esos que ni ganando le atraerán la autoridad y respeto que son necesarios entre nuestros gobernantes.

Es evidente que la “corte” que tiene Bonilla Valdez, llena de políticos ambiciosos, malintencionados, que buscan llevar agua a su molino, muchos de los cuales aún lo rodean y a quienes les tiene confianza, no se atreven a ponerle o plantearle límites.

A cuatro meses de administración, un alto en el camino, una mirada por el retrovisor, un balance de quiénes están para contemplarlo y quiénes para ayudarlo, sería un buen ejercicio que el gobernador pudiera hacer.

Al final y, aunque suene trillado, todos debemos buscar que le vaya bien a Bonilla, porque eso asegura que nos vaya bien a todos.

Y eso buscamos…Créame señor Bonilla.

La verdad sea dicha.

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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