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Columnas Radiactiva

Nos urge un Presidente para todos los mexicanos

Durante el último año he sentido que nuestro querido AMLO solo ha querido gobernar para la mitad de los mexicanos que lo hicieron ganar…

Por Jousín Palafox*

Durante el último año he sentido que nuestro querido AMLO solo ha querido gobernar para la mitad de los mexicanos que lo hicieron ganar… Y a veces ni para ellos ya.  En un principio resultó bastante provechoso dividir a México en dos: el pueblo liberal y el horrendo conservador. De la mano también se usaron calificativos como “fifís y chairos”,  para separar a los críticos de los aplaudidores, aunque esa fue más una división de la propia sociedad, que por designación presidencial.

Después llegaron las divisiones en virtud de proyectos estructurales, como el aeropuerto de Texcoco y Santa Lucía. Pero es normal que sobre la inversión pública, todos tengamos algo que opinar. Lo que ya me espanta en verdad es que nuestro presidente sigue dividiendo, ya no las ideologías sino hasta el color y genética de la nuestra gente. El hecho de llegar al punto de intentar enfrentar a pueblos originarios y los mestizos “abusadores”, eso no… ¡Eso no se hace señores! De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en México existen alrededor de 11 millones y medio de ciudadanos pertenecientes a estos. Es decir que casi el 10% de nuestra población podría definirse como indígena, pero el otro 90% que lleva otros tipo de sangre en las venas, ahora es visto como el histórico tirano, en la doctrina de nuestro Primer Mandatario. Es cierto que Fox fue un loco, pero gobernó para todos y calificó a sus adversarios políticos, pero jamás a sus gobernados; Calderón quizá fue un alcohólico, pero ni borracho se lanzó contra su pueblo y de Peña Nieto podemos decir muchas cosas, pero aún con su innata estupidez, nunca fue tan tonto como para señalar a los ciudadanos como responsables de sus idioteces.

Vivimos un momento histórico en donde ser empresario es sinónimo de ser delincuente, ser rico es pecado, ser crítico es un crimen contra el estado y ser mestizo te convierte en villano. Jamás habíamos tenido a un mandatario tan divisor, tan agresivo contra los ciudadanos, tan poco sensible al gran poder que tiene en las manos, pues un señalamiento de él puede provocar verdadero daño a quien descalifique, apunte con el dedo o directamente critique. Caray, hasta el tío del Hombre Araña sabía que con un gran poder viene una gran responsabilidad y es algo que López Obrador parece ignorar. Por eso me pregunto: ¿Cuándo tendremos a un presidente que gobierne por igual para todos los mexicanos y no sólo para sus consentidos, aduladores o más allegados?

*El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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