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Columnas Mar de fondo

Mexicali: Un triunfo contra todos

El triunfo de los mexicalenses en la consulta realizada el 21 y 22 de marzo para definir la aprobación o el rechazo a la empresa cervecera Constellation Brands CB), en la que el 76 por ciento de los que votaron lo hicieron en contra.

Por Benedicto Ruíz Vargas

El triunfo de los mexicalenses en la consulta realizada el 21 y 22 de marzo para definir la aprobación o el rechazo a la empresa cervecera Constellation Brands CB), en la que el 76 por ciento de los que votaron lo hicieron en contra, puede ser definido así, como un triunfo contra todos los actores de poder, desde los poderes fácticos hasta los gobiernos  local y federal, que en realidad se han constituido como la nueva “mafia de poder” en Baja California.

Es un triunfo ganado desde la calle contra todo el establishment económico y político, incluyendo al mismo gobierno de Morena, que se suponía desde la campaña electoral que estaría del lado de los grupos que luchaban contra la empresa. Pero no fue así, sorprendiendo a los mismos activistas que se han venido movilizando desde hace tres años.

Para entender todo este proceso, que está lleno de contradicciones y en el que abundan lecturas sesgadas y equivocadas, es necesario volver un poco atrás. La lucha emblemática contra la CB y específicamente en defensa del agua en una zona desértica como lo es Mexicali, la emprendieron un conjunto de pequeños grupos de activistas durante los tres últimos años del gobierno de Francisco Vega de Lamadrid, dando lugar al nacimiento de lo que se ha llamado las “resistencias”.

Estos grupos tenaces y voluntariosos se enfrentaron a los gobiernos panistas durante todo este tiempo, pero también a las guardias blancas de la empresa, al gobierno de Peña Nieto y, más recientemente, a los gobiernos locales de Morena y al gobierno federal de este partido desde la llegada de López Obrador, quien mantuvo una postura ambigua hasta después de la consulta.

Fue el trabajo de estos grupos y su constancia los que triunfaron en la pasada consulta, pues a pesar de que siempre fueron considerados como una “minoría”, su labor y activismo permanente fue penetrando poco a poco en otras capas de la población mexicalense y del Valle, haciendo conciencia del peligro (sobre todo a futuro) que representaba la empresa cervecera.

Varios de los líderes y personajes más representativos de estos grupos consideraban que con la llegada de Morena al gobierno estatal iba a ser más fácil sacar a la CB, por varias razones pero sobre todo por las evidentes irregularidades que había en la instalación de la planta y el peligro que representaba en el consumo del agua.

Pero no sucedió así. Tanto el gobernador Bonilla como el mismo delegado federal Alejandro Ruiz Uribe no parecían mostrar un rechazo hacia la instalación de la empresa en Mexicali, o por lo menos una intención de revisar sus permisos y todo lo que conlleva este proceso. Tampoco el gobierno federal.

El punto de quiebre fue cuando en un extraño “foro del agua”, el titular de la Semarnat Víctor Toledo Manzur sostuvo que en BC había abundante agua y que, por lo tanto, la Constellation no representaba ningún peligro, invalidando la persistente lucha de los activistas.

¿La visión de Toledo era la postura del gobierno federal, que de alguna forma buscaba desmovilizar a los grupos que estaban defendiendo el derecho al agua, o era simplemente la visión de un funcionario despistado? Lo que sea, pero así se tomó aquí por el gobierno de Morena, hasta que vino la propuesta de López Obrador de realizar la consulta, que contradecía también la resolución de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Durante la consulta se vio a funcionarios de la Secretaría de Gobernación (que organizaba la consulta) intimidando a algunos líderes como Rigoberto Campos y a otros; se vio una evidente operación de acarreo de votantes, seguramente en manos de la empresa, pero ¿también en manos de los gobiernos de Morena o de otras instancias?

¿Alguien intentaba boicotear la consulta y hacer que perdieran los activistas?

Es obvio que muchos mexicalenses quedarán muy agradecidos con AMLO por atender la votación, pero a nivel local los gobiernos de Morena quedaron en muy malas condiciones, crecieron los líderes de los activistas y se puso en evidencia que el gobierno de Morena no está de lado del “pueblo”.

No es lo mismo que ha sucedido con otras “consultas”, como se dice desde el centro del país. Aquí no fueron los simpatizantes de Morena o su base social los que salieron a votar, como sí ha pasado con otras iniciativas. Aquí se activaron otros grupos y segmentos de la población, no en contra de la empresa sino por la defensa del agua, acompañados de muchos medios “caseros” que son parte de esta lucha, apoyados en las redes sociales y un nuevo “empoderamiento”.

Es aquí, en estos grupos, donde ha nacido una nueva posibilidad de verdadero cambio político y social en BC, y que supera a los partidos políticos. Este es el punto.

*El autor es analista político

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