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Columnas Termómetro mental

Meme

La ola de memes hizo carcajearse al mismo presidente. Una ocurrencia, una audacia, la de rifar el avión presidencial es algo tan inaudito como surrealista.

Por Ricardo Menéndez

La ola de memes hizo carcajearse al mismo presidente. Una ocurrencia, una audacia, la de rifar el avión presidencial es algo tan inaudito como surrealista. La perfecta fuente para el meme, y vaya que generó creatividad. Tanta que me hizo preguntarme sobre el meme como tal. Es una forma de textualidad, no escrita más que indirectamente por una o dos imágenes con, o sin, un poco de texto. Aunque ya existía la caricatura, el meme dispara exponencialmente a que alguien sin habilidades artísticas pero sí intelectuales, elabore una imagen que se integra al lenguaje colectivo. Hay memes muy locales y otros globales, generalmente para entender un meme “hay que ser de la parroquia”. La mayoría tendrán una presencia fugaz pero dejarán una huella mental que hace esté evolucionando el meme. La diversidad de ideas, de constructos con imágenes simbólicas va enriqueciendo el lenguaje meme al punto de que, si no se tiene un seguimiento de los más virales en su entorno, no se entienden los metamemes. Me refiero a los memes que se basan en otros memes para entenderlos, las imágenes tienden a ser icónicas y el texto es el que cambia, por ejemplo Forever Alone o Grumpy Cat. Al mismo tiempo es un recurso que obliga a asociarlo con algo de lo que en realidad sucede, obliga a tener una posición sobre algo real. Si bien sí tienen mucho de la estructura del chiste, sobre todo la de Freud y la de Bergson, representan una novedosa manera de expresarse, una nueva forma de plasmar ideas. El efecto es la risa, la causa es una idea planteada de una manera chistosa. No le doy la autoría original de los memes a Dawkins, lo que él proponía era muy interesante, pero es otra cosa. El meme tiene una autoría desconocida, como el chiste. Es una idea que si se escribiera sin imagen perdería toda su gracia, como cuando se tienen que explicar los chistes. Como en el chiste, el efecto es inmediato, pasa por lo inconsciente, la risa es la respuesta automática, si tenerlo que pensar. Es una forma de saltar la censura y hasta sublimar la hostilidad. Permite ser políticamente incorrecto, permite reírse de uno mismo y del otro de manera sutil, cuanto más sutil mejor será. Si es demasiado obvio no será gracioso y resultará grotesco.

A diferencia de los emoji, que solamente empobrecen la comunicación, el meme es un recurso que enriquece mucho el intelecto. El meme mediante la metáfora y la metonimia hace que en un instante se interprete un mensaje complejo. Respecto al avión presidencial, mi meme favorito es el de ese mexicano panzón en chanclas y short reflexionando qué hacer con el premio. ¿Cuál es el suyo?

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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