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Columnas Radiactiva

Me preocupa más la vacuna que la enfermedad

Anunció Rusia que ya tienen vacuna contra el Coronavirus y más escandaloso aún resulta escuchar al propio presidente Vladimir Putin, haber dicho que una de sus hijas ya la usó y que sólo se le subió un poco la temperatura pero ya se encuentra mejor.

Por Jousín Palafox*

Anunció Rusia que ya tienen vacuna contra el Coronavirus y más escandaloso aún resulta escuchar al propio presidente Vladimir Putin, haber dicho que una de sus hijas ya la usó y que sólo se le subió un poco la temperatura pero ya se encuentra mejor.

El fármaco fue bautizado como “Sputnik V”, para lastimar tal vez a los gringos y esta es especulación personal. Pero es que no podemos olvidar que durante la carrera espacial, fueron los rusos los primeros en poner un satélite en órbita, el celebérrimo Sputnik y tanto lo festejaron que incluso hoy día siguen restregando ese pequeño triunfo, sobre el orgullo anglosajón. Y no es de extrañar, pues encontrar una vacuna es tan importante en este siglo, como la carrera espacial lo fue en el pasado.

Lo delicado de este asunto es que la vacuna rusa no figuraba ni siquiera en las investigaciones que monitoreaba desde hace meses la OMS y parece haber salido del sombrero de Harry Potter, así como por arte de magia.

No obstante y aunque el suministrar una vacuna, representa esperanza para millones de personas en el mundo, la realidad es que un fármaco que no está tan estrictamente regulado, puede tener efectos secundarios catastróficos para todo aquel que la reciba, pues en esencia cuando te vacunan, lo que técnicamente están haciendo es inocularte la misma enfermedad que se pretende combatir, pero con los patógenos inactivos o “debilitados” (para entenderlo en un lenguaje más mundano).

Es obvio que la cura o la vacuna de esta enfermedad sea utilizada como “armamento socio político”, pues los países que estén libres de contagios, podrán reactivar sus economías al 100% y antes que los demás. Por ello las potencias mundiales se pelean por sacarle antes que nadie, incluso si la forma en que la desarrollaron sea dudosa. Y este es el caso de Rusia.

Al final la última palabra para permitir que se la apliquen a nuestras familias, será la nuestra y aunque existe la posibilidad real de que la “Sputnik V” sea legítima, también es cierto que estamos obligados a informarnos mucho más a fondo antes de aceptar recibir un fármaco de este tipo, ¡aunque nos lo regale el gobierno!

Por mi cuenta he preguntado a tres médicos cercanos y los tres coinciden en que no se dejarían poner ni esta ni otra vacuna, sino hasta que pasen algunos meses y se puedan analizar los efectos secundarios en millones de personas que las hayan recibido primero. Mi pregunta final para mis queridos lectores es: ¿Ustedes qué harán?

 * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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