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Columnas Casillero

Los ricos, ¿aún más ricos?

“La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales.”

Leonardo Da Vinci

Por Ignacio Calderón Tena

Hace unos días leía un reporte publicado en la revista Expansión, relativa a que según el Índice de multimillonarios de Bloomberg, la escala de los más ricos del mundo había cambiado y ahora Jeff Bezos, el fundador de Amazon, se había convertido en la persona más rica del mundo gracias a los cambios provocados por el COVID, por lo cual ahora las compras se hacen en línea.

En segundo lugar, se coloca el empresario Elon Musk, de Tesla, quien incrementó su riqueza gracias al aumento desmedido de las acciones en su empresa en la bolsa de valores. Estos 2 magnates ganaron en conjunto aproximadamente 217,000 millones de dólares en 12 meses.

El caso de la empresa Amazon, es posible que, durante la pandemia, haya tenido que incrementar sus fuentes de empleo, invertir en infraestructura y al final, generar más riqueza en la sociedad, sin embargo, en el caso de la empresa Tesla, el crecimiento ha sido eminentemente artificial y producto de los movimientos en la bolsa de valores, por lo que no fue producto de la creatividad humana.

Este caso de Tesla, trae a mi mente, lo expresado por el economista francés Thomas Piketty, quien ha propuesto elevar los impuestos a los más ricos para reducir la desigualdad, argumentando en su libro El Capital en el siglo XXI,  que hoy en día muchos capitales crecen a porcentajes entre el 15 y el 20% pero solo en el mercado especulativo, sin generar un solo empleo, cuestión que en nada abona al crecimiento de las economías mundiales y que en vez de repartir riqueza, solo la concentra en unas cuantas manos con los consabidos riesgos monopolísticos.

Según el organismo mundial Oxfam, publicó que en el 2016 el 1% de la población mundial habrá acumulado más riqueza que el otro 99%, asegurando que una de cada nueve personas carece de alimentos suficientes para comer y más de 1.000 millones de personas viven con menos de 1.25 dólares al día.

En los últimos años se ha agrandado la brecha que separa a ricos y pobres, pues resulta que siete de cada diez personas viven en un país donde la desigualdad entre pobres y ricos es mayor ahora que hace treinta años.

Peor aún, según cálculos de Oxfam, la fortuna de las 85 personas más ricas del mundo equivale a la riqueza de la mitad más pobre de la humanidad (unos 3.500 millones de personas). Además de que esas fortunas sí aumentaron considerablemente por encima del 14% al año, que equivale a 244,000 millones de dólares, a pesar de los vaivenes económicos.

Resulta increíble que mientras miles de personas en el mundo han perdido sus empleos a costa de la emergencia sanitaria, unos pocos logran incrementar sus capitales por el mero efecto del comportamiento de las bolsas de valores o como en el caso del empresario chino Eric Yuan, su empresa de tecnología de videoconferencias Zoom, lo ha convertido en uno de los 5 más ricos de ese país.

Por donde se vea, es urgente trabajar para erradicar esa gran disparidad que amenaza con generar mayor pobreza en el mundo. La riqueza especulativa no ayuda a paliar la miseria y los gobiernos tienen que fomentar las inversiones en infraestructura y no especulativas, pues esas no generan empleos ni distribuyen riqueza.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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