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Columnas Reflexión universitaria.

Los retos de Marina

Concluyó la campaña política, atrás quedaron los resabios, denostaciones y la guerra sucia, muy pronto la gente se olvidará de lo ocurrido durante el desarrollo de esa campaña.

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

Concluyó la campaña política, atrás quedaron los resabios, denostaciones y la guerra sucia, muy pronto la gente se olvidará de lo ocurrido durante el desarrollo de esa campaña. Llegó la hora de la reflexión, de la elaboración de planes y programas para reactivar la economía, también de la integración del equipo de trabajo que habrá de acompañarla durante los próximos seis años. Requerirá para hacer frente a la problemática de un equipo multidisciplinario debidamente preparado, que conozca la problemática del estado, pero que también le tenga “amor” a su estado y a la “camiseta”. Es tiempo de analizar qué esperamos de nuestra próxima gobernadora. La reconciliación con todos los sectores sociales y económicos es un imperativo impostergable, asimismo, la cicatrización con todos aquellos grupos “fácticos” que jamás le dieron su apoyo. Nos guste o no, la gobernadora electa ejercerá el poder con sólo el 13% de los votantes registrados en el listado nominal.

Entrará a ejercer el poder carente de “legitimidad”, sin el respaldo social necesario para emprender acciones y proyectos en favor de la sociedad, por tal motivo, necesitará un acercamiento permanente con la población para ganarse su confianza. La sociedad estará pendiente de todas sus acciones. La agenda estará llena de temas de difícil solución, dado que no habrá presupuesto suficiente para invertir en obra pública. La insuficiencia de recursos públicos podría solventarse con las asociaciones público privadas (APP). Aunque se han tenido malas experiencias con las (APP), por la falta de transparencia, pero si se transparentaran los recursos empleados, después de someter a consulta de expertos la viabilidad técnico-económico, serían una fuente importante de recursos frescos que vendrían a estimular la actividad económica y la generación de empleo bien remunerado que tanta falta le hacen a nuestra región.

En unos meses más todo quedará olvidado, la sociedad tiene memoria de corto plazo, sin embargo, hay temas a flor de piel que no se olvidan porque suceden todos los días, 

ante la complacencia de las autoridades, por ejemplo, la inseguridad que campea en todo el país y en el estado que nos ubican en el TOP TEN de la inseguridad. Tijuana y Ensenada se encuentran ubicados en ese rango. La corrupción aunada a la impunidad sigue siendo un “flagelo” que está “inmerso” en la clase política del estado, aunque se diga lo contrario. La deuda pública en el futuro ahogará las finanzas del estado en el largo plazo, el pago a proveedores y el pasivo más importante es el finiquito de alrededor de 2000 trabajadores de la educación que ya están jubilados pero que no les han pagado su finiquito. Para salir de tantos compromisos necesitará el próximo gobierno varios miles de millones de pesos. Aunque en la reciente visita del presidente Andrés Manuel López Obrador públicamente se comprometió a que antes de que entre el próximo gobierno liquidaría los adeudos a los docentes del estado.

Otro reto importante de fácil solución, siempre y cuando haya voluntad política, es el acercamiento al sector empresarial, para brindarle el apoyo necesario y poner a su disposición todas las dependencias para que agilicen trámites administrativos que provoquen la instalación de nuevas inversiones. Además de lo anterior, el compromiso de brindar facilidades para el pago de adeudos por el uso del vital líquido, ya que ha causado gran molestia e inconformidad en ese tema por la forma en que se ha venido cobrando a los grandes usuarios.

Marina del Pilar se tendrá que comprometer con el sector empresarial a que la propiedad privada será respetada. Eso generará confianza en los grandes capitales nacionales y extranjeros. Otro tema que no se debe soslayar es la relación respetuosa que debe existir entre el gobierno saliente y el entrante, debe mantener una “sana distancia” en lugar de una “insana cercanía”. Los reflectores apuntan hacia otro lado, hacia otras personas. Al final hay que darle vuelta a la hoja y planear qué va a hacer con la falta de legitimidad, inseguridad, corrupción, impunidad, deuda pública, el acercamiento con todos los sectores sociales y económicos y la “sana distancia”. Debemos de otorgarle el beneficio de la duda, la sociedad estará al pendiente, en esta ocasión no será un cheque en blanco, vamos a ver como se desenvuelve la nueva gobernadora, el reto está a la vista.

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