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Columnas Mar de fondo

Los 'destapados' de AMLO

¿Por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó el juego de la sucesión presidencial a la mitad de su sexenio?

Por Benedicto Ruíz Vargas

¿Por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó el juego de la sucesión presidencial a la mitad de su sexenio? Ningún presidente de México en las épocas más recientes había hecho esto, quizás porque es muy evidente que abrir tan temprano el juego de la sucesión debilita al mismo presidente en funciones y acorta, dramáticamente, el periodo de su gobierno.

¿Está consciente López Obrador de todo esto? Es difícil saberlo pero lo que sí está claro es que lo hace inmediatamente después de las elecciones intermedias, pero sobre todo después de haber perdido casi la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México y varias ciudades clave en otros estados del país.

La pérdida de la capital afectó de manera determinante a uno de los prospectos más claros de López Obrador para ser candidato en la elección presidencial de 2024: Claudia Sheinbaum, actual jefa de gobierno, aunque los votos en contra de Morena parecen más bien ser una reacción en contra de las políticas obradoristas a nivel general.

El accidente en la Línea 12 del Metro también afectó a otro aspirante a la presidencia como es Marcelo Ebrard, por lo que las dos cartas más fuertes de AMLO para sucederlo en la silla presidencial, quedaron prácticamente fuera o en condiciones poco ventajosas.

La opción que tenía López Obrador era dejar que sus candidatos preferidos se hundieran por el descalabro electoral y por el accidente en el Metro, o bien abrir el juego de la sucesión presidencial desde ahora en favor, principalmente, de Claudia Sheinbaum, por la que iniciará una campaña con vistas a los comicios de 2024.

López Obrador dice que Morena tiene una lista muy amplia de candidatos que pueden llegar a la presidencia y ha citado varios nombres. Sin embargo, no parece que eso sea exacto. Más bien, Morena tiene una lista muy pobre de candidatos que pudieran reemplazar a AMLO o de competir por la presidencia. Por ahora, sólo dos parecen viables y sólidos: Sheinbaum y Ebrard.

Las razones de estas preferencias son muy predecibles, como muchas otras cosas que está haciendo el presidente o que anuncia que va a hacer. Claudia Sheinbaum aparece como la candidata más viable porque, hasta ahora, es la funcionaria de gobierno que le ha sido más fiel a López Obrador, más fiel y leal, que son las principales características que AMLO va a ponderar en el candidato de Morena, al viejo estilo del priismo de antes.

También porque Claudia surgió y se formó con el movimiento de AMLO desde los primeros años, y ha seguido fielmente sus pasos hasta ahora, al grado tal que ha permitido que sea López Obrador quien imponga y marque ciertas directrices en el gobierno de la ciudad, como en el caso de la Línea 12 del Metro.

Es algo que se ha ponderado muy poco, pero es muy evidente que si bien la ciudad de México alcanzó un estatus distinto cuando se constituye como una entidad más, con sus propios órganos de gobierno, etcétera, la presencia de la presidencia, en este caso de López Obrador, es impresionante todavía en la conducción de la capital.

Claudia Sheinbaum gobierna la CDMX bajo la sombra de AMLO. Se ha mimetizado ante su poder y se ha plegado a ciertas prácticas y políticas que son contrarias a lo que se pensaba que ella representaba, como por ejemplo frente al caso del movimiento feminista y en general frente a las protestas sociales de otros grupos.

Ninguno de los otros funcionarios cercanos a AMLO ha seguido esta línea vertical de adhesión adoptada por Claudia, que puede ser una fuente de la pérdida de votos en la capital, pero que no se alcanza a advertir. Marcelo Ebrard también ha sido fiel a las políticas asumidas por López Obrador y es un funcionario eficiente, polivalente, pero no es tan cercano al presidente desde el punto de vista ideológico. Marcelo no comparte las ideas de AMLO, sobre todo las más vinculadas al populismo.

Una última razón del por qué el presidente López Obrador empieza tan temprano el juego de la sucesión presidencial es porque la principal prioridad de su gobierno, a diferencia de lo que pudiera creer la ciudadanía, es… ganar la próxima elección presidencial. Y para eso es necesario prepararse desde ahora, adelantarse a todos, tomar ventaja, apuntalar una candidata o un candidato.

López Obrador no va a “acortar” su gobierno lanzando desde ahora a una candidata como Sheinbaum, dándole todos los reflectores, sino lo que va a hacer es una campaña a favor de ella desde la presidencia, que es uno de los lugares privilegiados para hacer campañas políticas en México, como hoy lo sabe perfectamente AMLO.

No hay que confundirse. El tiempo que resta del sexenio no es para cumplir algunas metas, sino para hacer una intensa campaña política, empezando con el primero de agosto, la revocación de mandato, y todo lo demás.

*El autor es analista político.

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