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Columnas Reflexión universitaria

Los desafíos de la próxima administración estatal

El próximo gobierno del estado enfrentará una agenda muy abultada de problemas, empezando por la falta de presupuesto para cumplir con las promesas de campaña.

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

El próximo gobierno del estado enfrentará una agenda muy abultada de problemas, empezando por la falta de presupuesto para cumplir con las promesas de campaña. Entrará con el “pie izquierdo”, sobre todo ante la insistente demanda de “pacificar” Tijuana una de las ciudades donde se cometen más crímenes, evidentemente no es nada halagüeño y tampoco se desea hacer apología de una ciudad mencionada a nivel nacional e internacional como de las más inseguras del país.

Para darle “gobernabilidad” al estado y este pueda cumplir con su cometido es necesario, en primer lugar, conseguir el dinero suficiente para saldar las cuentas en el sector educativo, del cual se necesitarán alrededor de 10 mil millones de pesos incluyendo el adeudo a la UABC. En segundo término, aclarar los temas de la instalación de la cervecera Constellation Brands, y de las dos desalinizadoras que se ubicarían en Zona Costa. A pesar de las grandes inversiones hay mucha oposición al respecto dado que vendrían a mermar los ya de por sí disminuidos recursos hídricos, por otra parte, las desalinizadoras vendrían a solucionar la carencia de agua, pero traerían consigo la depredación del medio ecológico por las sustancias tóxicas que se utilizarían, y adicionalmente las concentraciones de sal que se regresarían al mar atentarían inevitablemente contra las especies marinas.

Las dos situaciones mencionadas, el no saldar las deudas con el sector educativo y definirse sobre la empresa cervecera y las desalinizadoras representan una “bomba de tiempo” y puede estallarle al nuevo gobernador en cualquier momento. El diálogo, la negociación tendrá que estar presente, de lo contrario, la represión a las libertades generaría ingobernabilidad durante el periodo que dure la gubernatura. Kiko Vega ya se va y dejará tras de sí grandes compromisos incumplidos, con un estado en “quiebra” y muchos “frentes abiertos” por su impericia para gobernar, y estos problemas los heredará sin duda, Jaime Bonilla, quien a partir del 1 de noviembre asumirá las riendas del estado.

Bonilla y sus asesores tendrán que hacer una labor intensa en todos los grupos y sectores sociales de “cicatrización” y acercamiento. El deterioro del próximo gobierno es inusual por lo que se cree prioritario que sus operadores se acerquen a todos los rincones del estado para vender y comprometerse con las bondades que traerá una nueva administración. Otro frente abierto que requerirá una “cirugía mayor” será con los militantes y simpatizantes de Morena que fueron excluidos de las posiciones políticas y administrativas.

El pueblo desea escuchar y ver cosas positivas y no diatribas y enfrentamientos que nos impidan avanzar. Hay que cerrar todos los frentes abiertos, la “cicatrización” es necesaria en toda la sociedad. En fin, el diálogo, el debate y discusión con todos los sectores de la sociedad es de vital importancia para congraciarse y convencer a la opinión pública que vienen a realizar una administración incluyente. Por otra parte, ante la carencia de recursos, se tienen varias opciones para salir adelante, primero, dada la amistad de Jaime Bonilla con el presidente debería de solicitarle apoyo económico, tal como lo vino declarando durante su campaña política; otra opción sería continuar endeudando al estado a través de préstamos con la banca privada y existe otra opción pero que nadie quiere escuchar y es la implementación de nuevos gravámenes que pudiera cobrar el gobierno del estado, tal y como la ha venido anunciando el Secretario de Hacienda. Al parecer el Gobierno Federal no dispondrá de apoyos adicionales o extraordinarios hacia los gobiernos de los estados e incluso tienden a disminuir. Por ello, es importante conocer el plan que va a presentar el nuevo gobierno de Jaime Bonilla.

*El autor es economista egresado de la UABC.

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