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Columnas Águilas y serpientes

Los bienaventurados obtusos

Con los candidatos que ya comenzaron sus campañas, oficialmente o no, abierta o disimuladamente, vemos que no hay nada nuevo bajo el sol.

Por Rafael Liceaga

Con los candidatos que ya comenzaron sus campañas, oficialmente o no, abierta o disimuladamente, vemos que no hay nada nuevo bajo el sol. Contemplamos las mismas caras en algunos lados; en otros, caras nuevas, con nuevas banderas, y con las mismas promesas de siempre. Es una lástima que pasen los años y nadie haga algo por salirse del acartonado papel del candidato hipócrita que por todos los medios trata de mostrar que es cercano a la gente, cuando en realidad no lo es.

Cuentan que Victor Hugo se encontraba visitando Suiza, cuando entró en un restaurante. Dado que el ilustre escritor no sabía alemán, optó por pedir el plato más caro para asegurarse de que sería bueno. Así que se decantó por un “Kalaische nach Rheinfall”. Cuando se lo pidió al mesero, éste quedó sorprendido al comprobar que el escritor francés no quería comer, sino que prefería dar un paseo en calesa hasta las cataratas del Rin, que era lo más caro del menú, porque también ofertaban eso en la carta. Como vemos, hasta los ilustres se equivocan cuando quieren pasarse de listos.

Pues bien, así como Victor Hugo, muchos candidatos nos van a hablar de lo mismo de siempre. De la inseguridad, de sus programas de seguridad, de que van a estar a favor de la mujer y la familia, de que todo lo malo que hagan es por culpa de los anteriores, y que todo lo bueno que realicen es por obra y gracia de ellos y de su partido político. Pero como Victor Hugo, no tendrán la menor idea de lo que están hablando.

Creo que, a estas alturas del partido, ya todos, hasta los más tontos, se han dado cuenta de la degradación que sufre la política en manos de algunos de nuestros políticos. Y hacer una campaña para un puesto de elección popular, con los mismos parámetros y discursos de siempre, es una impertinencia, porque en el duro y difícil momento que vive el país, no puede ser más inapropiado este tipo de retórica partidista y falsa.

En cada campaña, los que están encampañados, viven su burbuja, con los mismos diálogos de siempre, con las mismas mañas, con las mismas hipocresías; y muy probablemente, con los mismos resultados desastrosos, si no paramos en seco a los ineptos, perversos y advenedizos. Hoy, todos se dicen los buenos, y nos dicen que los de enfrente son los malos. Nosotros sabemos que a los buenos difícilmente los encontramos, y a los malos siempre los soportamos.

Es claro que hay un total desprestigio de la política en México; pero no debería ser así, puesto que, lo corrosivo no es el oficio, sino, los que equivocadamente lo ejercen y no entienden que esta profesión es para servir a la ciudadanía. Se dicen todos, voceros del pueblo, y ahí comienza la mentira. En nuestras manos quedará, quien gane, con la mejor propuesta y la mayor esperanza. Que Dios nos ilumine.

*El autor es consultor en participación ciudadana, desarrollo social y cultura de la legalidad.

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