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Columnas Sueños de plata

Los Miserables. Dir. Ladj Ly

Escribo esto un par de horas antes de que se celebre la ceremonia de los Óscares en Los Ángeles, California.

Por Manuel Ríos Sarabia

Escribo esto un par de horas antes de que se celebre la ceremonia de los Óscares en Los Ángeles, California. Para cuando se publique, ya sabremos la lista de ganadores, que de cualquier forma es fácilmente previsible. Como es costumbre, la lista de nominaciones no incluye lo mejor del año, simplemente lo que es conveniente y políticamente correcto incluir. La academia está conformada por una mayoría de votantes blancos y mayores de 60 años y esto define los resultados.

En una categoría que incluye, El Irlandés, Ford vs Ferrari, Érase una vez… en Hollywood, 1917, Historia de un Matrimonio, JoJo Rabbit, Guasón, Mujercitas y Parásitos, es evidente que una cinta anglófila sobre los horrores de la guerra, de impecabilidad y excelencia técnica y con una alta sensibilidad spielbergiana (léase pornografía emocional) se llevará el premio a mejor película (1917).

Entre las nominadas a mejor película extranjera se encuentra Los Miserables del director franco-maliense Ladj Ly, la cual recibió el premio del jurado en Cannes 2019. Una cinta de una honestidad y realismo sorprendentes.

Ladj Ly creció en el suburbio parisino de Montferneil, donde se desarrolla la película, una ciudad conformada por una mayoría de inmigrantes africanos de bajos recursos. Ahí grabó en 2005, el documental de 25 minutos, 365 días en Clichy-Montfermeil, sobre las revueltas de ese año. En el 2017 Ly realizó el cortometraje Los Miserables, que sería la preparación y punto de partida para su primer largometraje de ficción.

Reuniéndose con Alexis Manenti, actor y co guionista del cortometraje original, Ly retoma su crónica de los sucesos en Montferneil basándose en experiencias propias vividas en el barrio.

Stéphane Ruíz (Damien Bonnard) es un policía que se transfiere al precinto de Montferneil para estar cerca de París, donde se disputa la custodia legal de su hijo con su ex esposa. Ahí es asignado al equipo de patrulla diurno con Chris “Pink Pig” (Manenti) y Gwada (Djebril Zonga). Durante su primera ronda los dos policías le muestran al novato como se manejan las cosas en Montferneil, básicamente un constante abuso de autoridad por parte de ellos con los habitantes del barrio.

Ruíz sirve de sustituto para el espectador, a través de él vemos los movimientos de la comunidad, conocemos a los líderes. El Mayor (Steve Tientcheu), es un comerciante del mercado, que funciona como una especie de alcalde no oficial. Salah (Almany Kanouté) un criminal reformado ahora convertido en líder religioso y figura de autoridad para mediar conflictos.

Issa (Issa Perica) es un adolescente rebelde que, al robar un cachorro de león de un circo de gitanos que visita la comunidad, inadvertidamente desata un conflicto que se convertirá en una guerra revolucionaria.

Los personajes que presenta Ly, nunca son blanco y negro, lo que en principio parece ser un caso de policía bueno-policía malo pronto da un vuelco inesperado. El hecho de seguir a los agentes a sus casas, después de su jornada es una acertada decisión que pinta la realidad detrás de sus vidas, que no son mucho mejores ni más sencillas que las de los habitantes de Montferneil.

De acuerdo a Ly, todos los eventos plasmados en la película son verídicos y sucedieron en algún momento de su vida.

Al igual que Parásitos, Los Miserables presenta un retrato social, pero a diferencia de la estilización de Bong Joon-Ho, Ly lo hace en una forma cuasi-documental que imprime a su obra de un crudo realismo difícil de negar.

La revolución que estalla, a manos de niños y adolescentes que ya no pueden tolerar los abusos de parte de todas las autoridades que los rodean, representa a una generación rompiendo con lo anterior (algo como Greta Thunberg y su admirable rabia) de una forma inevitablemente violenta.

En su tensa e impetuosa conclusión (también tomada de experiencias de Ly en su propio edificio habitacional) la resolución queda abierta. La pregunta es lanzada en espera de una respuesta. ¿A esto hemos llegado? ¿Esto somos? ¿Esto es en lo que hemos convertido a nuestros niños? Y aunque puede aparentar ser una versión pesimista del gato de Schrödinger, el final es una visión que brinda esperanza. Siempre que la bomba no haya estallado aún, existe la posibilidad de un mejor futuro.

“Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores”

- Victor Hugo

*El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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