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Columnas Piensa

Las cuatro preguntas

Dicen los filósofos que un aspecto primordial en el desarrollo humano es el tipo de preguntas y cuestionamientos que nos hacemos, y que lógicamente dependiendo del tipo de preguntas que nos hagamos será el tipo de respuestas que encontremos.

Por Octavio Ballesteros

Dicen los filósofos que un aspecto primordial en el desarrollo humano es el tipo de preguntas y cuestionamientos que nos hacemos, y que lógicamente dependiendo del tipo de preguntas que nos hagamos será el tipo de respuestas que encontremos.

Y aquí en este sentido hay una que desafortunadamente la mayoría no tiene una clara respuesta: ¿a qué te levantas por la mañana?...y muchos cuando se les plantea se limitan a responder: “al baño”. Jeff Bezos a los principios de los 90´s lee una nota del New York Times que dice que los usuarios de Internet se duplican o triplican cada año. Se cuestiona que significa eso, y después de averiguarlo bien decide renunciar a su trabajo y funda Amazon, lo demás ya es historia.

El ejercicio de las cuatro preguntas.

Hay una dinámica de plantearnos cuatro preguntas que nos pueden servir mucho para aplicarlas en lo personal. La primera de ellas es: ¿Qué estoy haciendo bien y que debo seguir haciendo? Cuando cierras un negocio muy bueno, cuando tu jefe te felicita, cuando logras un acierto en tu práctica deportiva, analiza qué es lo que hiciste bien y lógicamente lo repites. Por ejemplo es esta es la base del éxito de las franquicias, que logran sistematizar un proceso y un modelo de negocio, lo documentan y después simplemente lo replican. O también cuando pasas de vender algo en físico con éxito, eso ya te da pauta para venderlo en línea, y ahí si ya tienes un mercado ilimitado prácticamente para tu producto o servicio.

La segunda pregunta es: ¿Qué hice bien que deje de hacer y debo seguir haciendo? Aquí en este caso recuerdo el caso de un productor de café que vendía en tiendas de autoservicio; se le ocurrió aprovechar los contactos y su fuerza de venta para empezar a vender bebidas energizantes. El problema fue que estas casi no tenían rentabilidad y los vendedores empezaron a dejar de vender el café por las energizantes. El estado de resultados empieza a reflejar esto, se da cuenta del error, e inmediatamente deja de distribuir dichas bebidas. En este sentido se dice que muchas veces el éxito es catalizador del fracaso: te empieza ir bien en algo, te empiezan a surgir muchas “oportunidades” y empiezas a descuidar lo importante.

Las otras dos preguntas.

La tercera es: ¿Qué tengo que hacer y no estoy haciendo? A nivel personal lo planteo en dos aspectos: la necesidad de hacer ejercicio y de comer más saludable. Se dice que un aspecto primordial del individuo es el manejo de sus relaciones personales, pues bien cuando hago ejercicio eso me lleva a una buena relación conmigo mismo, y en la medida que la persona tiene condición física y come mejor indiscutiblemente tendrá una mayor capacidad para resolver problemas y resistir el stress que la vida moderna conlleva. Por otro lado está claro que afortunadamente vamos a vivir muchos años gracias a la tecnología y avance de la medicina. Si no cuidamos el organismo los últimos años serán de muy mala calidad, y lo que debería haber sido una bendición (larga vida) terminara siendo lo contrario, para uno y para la familia.

La cuarta y última pregunta es: ¿Qué tanto estoy dispuesto hacer para lograr mi objetivo? Siguiendo el ejemplo de la pregunta anterior, decido levantarme a caminar de lunes a viernes media hora, y al primer nublado o mañana fría dejó de hacerlo. Otro ejemplo es cuando tengo claro que debo de cambiar de ocupación por la poca satisfacción en el empleo actual, o incluso tengo la idea para independizarme e iniciar algo por mi cuenta, pero no tengo el nivel de compromiso suficiente para hacerlo, y  desafortunadamente en lugar de buscar modos que nos permitan tomar la decisión que sabemos es la correcta optamos por no hacer nada al respecto y mantener el statu quo. Y este es precisamente uno de los principales remordimientos de enfermos terminales, el saber que pudiera haber hecho algo mejor de su existencia.

*- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros.

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