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Columnas Casillero

La política y la naturaleza

“La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia.”

Jean de La Fontaine

Por Ignacio Calderón Tena

“La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia.”

Jean de La Fontaine

En general el ser humano es impaciente y busca que cualquier cambio se dé de la noche a la mañana, si se trata de una medicina, aspiramos a que en cuestión de minutos surta efecto y calme nuestras dolencias, como si se tratare de una medicina mágica que no conoce del factor tiempo para hacer efecto.

En materia económica sucede algo parecido, suponemos que cualquier medida adoptada por un gobernante, surtirá sus efectos a los pocos días, sin embargo, este tipo de modificaciones duran meses para reflejarse en los distintos indicadores y años en sentirse los cambios en el nivel de vida de los habitantes del país en cuestión.

En materia política, los cambios van más lentos que los anteriores y muchas veces quien los impulsa no tiene la fortuna de ver el resultado positivo de esos cambios, pues a veces tiene que pasar varias generaciones para apreciar un cambio de régimen o un conjunto de leyes que transformarán el estado de derecho de esa nación o estado.

Evidentemente que si se trata de decisiones negativas las consecuencias que se provocan aparecen casi de manera inmediata, ya se trate del ámbito político o el de la economía, poniendo de manifiesto que cualquier mala decisión afectará en el acto, mientras que lo bueno tarda más en plasmarse.

Traigo estos comentarios a colación, en virtud de que muchos mexicanos soñamos con lograr que en este país se den los cambios estructurales necesarios para que podamos desterrar la pobreza, la corrupción, la violencia, la falta de oportunidades de empleo y otras tantas necesidades que parece difícil lograr, por lo menos en unos cuantos años.

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante, pero también es necesario que tengamos la paciencia necesaria para darle el tiempo de maduración a esa cosecha a fin de que dé sus frutos.

El caso del bambú es muy particular, ya que una vez plantada la semilla pareciera que no ha ocurrido nada, pues durante los primeros 7 años de haberlo hecho, simplemente ¡no pasa nada!

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de tan solo 6 semanas, la planta crece más de 30 metros, en tan solo 6 semanas, lo cual parece increíble. Esta afirmación es errónea, pues en realidad la planta ha crecido 30 metros en 7 años y 6 semanas, lo que ocurre es que los primeros años fueron de preparación para terminar con un crecimiento exponencial.

En materia política y mas en México, pretendemos encontrar soluciones inmediatas, sin embargo, se requiere de muchos factores que tienen que ver con voluntad política, negociaciones, convencimiento, respeto, tolerancia, amor a México y tiempo.

Los cambios que México necesita, tardarán todavía en consolidarse, pero lo importante es que no debemos aflojar el paso y desde luego, debemos exigir a las autoridades que independientemente de su color partidista, hagan su trabajo para lograrlo.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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