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Columnas Casillero

La pirámide del odio

“Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo.

Nada puede destruir a la Humanidad, 
excepto la Humanidad misma.”

Pierre Teilhard de Chardin

Por Ignacio Calderón Tena

“Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo.

Nada puede destruir a la Humanidad, 
excepto la Humanidad misma.”

Pierre Teilhard de Chardin

En una sociedad tan maniquea como la mexicana, hablar de este concepto tiene mucho sentido, pues toda la vida hemos vivido una lucha entre aztecas y pueblos dominados por los aztecas, entre conquistadores y conquistados, entre insurgentes y realistas, entre liberales y conservadores, entre pro-juaristas y anti-juaristas, entre partidarios o enemigos de Porfirio Díaz, entre priistas y panistas y ahora, gracias a los desafortunados comentarios presidenciales, entre “fifís” y “Chairos”.

La pirámide del odio es un concepto algo subjetivo pero peligroso que puede generar conductas verdaderamente peligrosas en una comunidad y que empiezan con simples comentarios de algún líder que envenena a un grupo social y poco a poco van permeando en la comunidad.

Escuchando a Mauricio Meschoulam Uziel, director, Centro de Investigación para la Paz México, al ser entrevistado para noticieros televisa, comentaba que efectivamente, en esta pirámide hay una clasificación que inicia con actitudes prejuiciosas de algún líder, el uso de lenguaje no inclusivo, bromas hirientes, para pasar al escalón del acoso, el insulto y posteriormente llegar a la discriminación, la cual puede ser laboral, económica o política entre otras. Esta pirámide, analizada por expertos, menciona que puede llegar posteriormente a un estadio de amenazas, agresiones, violación para caer en el asesinato y el vandalismo. De no detenerse esto, se llega con facilidad a al vandalismo, terrorismo para terminar con el genocidio.

Meschoulam hacía referencia a los diferentes conflictos internacionales como el caso de Siria, Venezuela o en general al mundo musulmán, sin embargo, resulta importante analizar el caso de México y cuidar que las “filias” y “fobias”, no nos lleven a una escalada de violencia en la que sea difícil detenernos.

Afortunadamente, la Sexta Edición del Índice de Paz México (IPM) 2019, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), todavía no consiga el tema del odio como un factor de riesgo para la paz en nuestro país. Hoy por hoy, el tema de la corrupción y la inseguridad, son los elementos que más preocupan al mexicano, pero no esperemos a que el encono social sea preponderante en la sociedad.

El 9 de febrero pasado, durante la 92° entrega de los Premios Óscar, Joaquín Phoenix al dar su discurso de aceptación del Óscar como mejor actor en “Joker”, se refirió a la necesidad de abogar por la desigualdad, mencionando lo siguiente: “Creo que a veces sentimos o nos hacen sentir que defendemos diferentes causas”, sin embargo, “si hablamos de desigualdad de género o racismo o derechos queer (refiriéndose a la comunidad LGBT) o derechos indígenas o derechos de los animales, estamos hablando de la lucha contra la injusticia”. Explicó que era su obligación dar voz a los que no tenían voz y hablar de algunos de los problemas más angustiantes que enfrentamos como sociedad.

Como me gustaría que nuestros mandatarios mexicanos fueran más sensibles a estos temas y en vez de hablar de enemigos del sistema, o de personajes “fifís”, evitaran ese lenguaje de odio que en nada abona a construir una sociedad alejada de estereotipos y de denostaciones hacia los que no piensan como ellos.

Es muy fácil prender la mecha del odio.

*El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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