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Columnas Águilas y serpientes

¿La mejor ciudad? NO TUVIMOS LOS TAMAÑOS

A principios de la administración municipal que termina, el eslogan de quien ganó las elecciones fue hacer de Tijuana la mejor ciudad de México.

Por Rafael Liceaga

A principios de la administración municipal que termina, el eslogan de quien ganó las elecciones fue hacer de Tijuana la mejor ciudad de México. Un servidor insistió en que ya éramos la mejor ciudad por el simple hecho de que aquí vivimos usted y yo. Pero como vemos tres años después, no lo logramos del todo. Y déjeme explicarle por qué.
En primer lugar, no lo logramos por todos aquellos que no se la creyeron, incapaces de creer en grande y menos en trabajar en conjunto. Mucha gente de esta sociedad no solo no se la creyó, sino que se dedicó todos los tres años a criticar el dicho, con tal de hacer quedar mal a quienes así lo creían. Muchos, mas por cuestiones políticas e infantilismos, que por una seria razón para no serlo. El espíritu negativo hace que las miserias humanas sobresalgan.
El no ser la mejor ciudad, también fue causado por los propios yerros del gobierno municipal y por cierto estilo personal de gobernar, que no fue del aprecio de muchos. Querer ser los mejores en algo, en el México miserable, siempre dependerá de si el vecino me cae bien, de si piensa como yo, de si es de mí mismo partido político o no, u otros factores mezquinos. Para ser la mejor ciudad, tendríamos que ser forzosamente la mejor sociedad; y no lo somos, como ha quedado demostrado.
También influyeron los medios de comunicación opositores al régimen que, en este ayuntamiento, no fueron pocos, empeñados en resaltar lo malo, criticando las acciones que se iban presentando, mostrando solo el punto de vista negativo. Muchos informadores que no fueron favorecidos con contratos, se desvivieron con saña y coraje, menospreciando todo lo que se iba haciendo, con razón o sin ella. Algunos rayaron en lo burdo, chacotero, irresponsable y poco profesional. Ahí están sus páginas en las redes sociales que muestran sus estrecheces.
Otro factor fue todo lo que cargó el ayuntamiento de errores de administraciones pasadas, que no supo o no pudo descifrar, como el sistema de transporte y la inseguridad. No pudo seguirlo y no supo deslindarse a tiempo.
Y, por último, pero no menos importante, no somos la mejor ciudad por los enemigos que tenemos dentro de nuestra comunidad. Con sentidos, resentidos, negativos, simuladores, tóxicos e indiferentes, es difícil crear una sociedad madura y ejemplar.
A todo, hay que agregar problemas que llegaron de improviso, como los derrumbes por construcciones mal hechas y, por mucho, el gran problema de los migrantes, que fue otra fuente de armamento para que los contrarios a la autoridad estuvieran tirando constantemente sus dardos envenenados contra todo lo que se hacía, fuera responsabilidad del municipio o no.  
Total, lo malo es que seguimos siendo lo que somos. Pero lo bueno, es que en pocos días tendremos otra vez la oportunidad de revivir la reconstrucción de lo que debe de ser la mejor ciudad para cada uno de nosotros. Obvio, si queremos y si podemos.



* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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