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Columnas Termómetro mental

La historia juzgará

Qué de la palabra pandemia no se entiende, un coronavirus fatal en el que estamos presenciando dementes respuestas de algunos países.

Por Ricardo Menéndez

Qué de la palabra pandemia no se entiende, un coronavirus fatal en el que estamos presenciando dementes respuestas de algunos países. Yo no he leído un argumento epidemiológico mejor que el que ofrece el equipo alrededor de la Secretaría de Salud. Que si son más muertos que los declarados oficialmente, pues claro que sí, la pregunta es, qué tan relevante es esa precisión. Es más una expresión ideológica, un golpear desde la derecha, de manera feroz. Mientras no exista un grupo de expertos en epidemiología, en matemáticas, en infectología, etcétera, que acuerden por un mejor modelo, yo no veo por dónde cuestionar las acciones gubernamentales. No es momento de ideologías, ni de imposible neutralidad. Es un momento en donde hay que rendirse a la ciencia si se quiere salvar la vida a centenas de miles de mayores de 60 años. No es poca cosa, son demasiadas vidas. Es cierto, una vida vale todo el universo, pero cientos de miles que tenían varios años de vida por delante, es demasiado. No es disparatado que el tiempo empoderará cada vez más a las fuerzas supuestamente liberadoras, respuesta del daño al capital, en un país pobre. Si no fuéramos un país pobre solamente tendríamos que reprocharnos el portarnos mal. La mayor falla que veo en mi entorno de continuas videollamadas, es una distancia insuficiente, ese eventual contacto con alguien que circula por el exterior, cada día más. Por la mala conducta el día del niño, el de la madre o cualquier otro día en que por necesidad o por imprudencia haya gente expuesta y circulando por los hogares mexicanos. Se puede ver el vaso medio lleno al decir que la mitad obedeció. Medio vacío porque si la mitad no sigue las indicaciones sanitarias oficiales, la otra mitad está prácticamente expuesta, es cuestión de tiempo para que haya sido infectada, aun inadvertidamente. Cada día aumenta ese, todavía pequeño, grupo de los que ya fueron contagiados. En la medida en que contemos con pruebas confiables y accesibles, sabremos en qué porcentaje vamos. Hasta nueva orden vamos a una infección de rebaño, de la mayoría. El costo final será muy alto, se pretende sea lo más lento posible para tener un balance final menos malo. La historia juzgará y contará la actitud y conductas en cada país, en cada grupo cultural. Habrá material para todas las series, películas y novelas al respecto. Narraciones de testigos que sobrevivieron a una pandemia y viven para contarlo. Yo recuerdo de joven escuchar la historia de la gripe española, que por cierto era gringa. Mi generación, deslumbrada de los años sesenta, escuchaba esa historia como algo inimaginable, como una anécdota, ahora sabemos el infierno que es.

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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