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Columnas El mundo me da vueltas

La cuarentena ‘fifí’

Seamos realistas: más de la mitad del país anda en la calle, trabajando, moviéndose y buscando la vida, porque no les queda de otra.

Por Pepe Avelar

Seamos realistas: más de la mitad del país anda en la calle, trabajando, moviéndose y buscando la vida, porque no les queda de otra.

Los que estamos encerrados o medio encerrados somos los que tenemos los privilegios de vivir en otro nivel económico. Quizás por tu tipo de trabajo, por tus ahorros, por el código postal o por que la vida nos puso en una circunstancia más privilegiada que la mayoría pero la realidad es que la cuarentena la estamos haciendo los que el Presidente identifica como “fifís”. (Muy mal usado el término, por cierto).

Todos andamos asustados con un potencial contagio, pero creo que lo que más nos asusta (cuando menos a los empresarios) es un paro indefinido de la economía. Eso no habrá quien lo aguante y por eso creo que esto que estamos viviendo se va a acabar pronto. Uno o dos meses máximo.

No hay país, no hay ciudad que aguante un freno completo como el que estamos aplicando y si bien la salud debe ser una prioridad, también creo que la viabilidad económica no puede dejarse atrás.

Estoy en un sector de negocios, la industria de los eventos y el turismo, que vive del diario contacto de las personas. Nosotros estimulamos que la gente se reúna, conviva, intercambie, conozca, reciba servicios: justo todo lo que está ahora prohibido.

Pero, a juzgar por la explosión de los sistemas digitales de reuniones virtuales, cuando esto acabe, va a ver una repunte en el turismo de reuniones, las bodas de destino, los eventos de ciudad y todo aquello que nos devuelva a un estado natural de convivencia.

Sí, hoy tenemos una restricción, pero quien pueda y tenga los recursos económicos y de tiempo, va a revalorar las experiencias de vida sobre las propiedades y los lujos: una mega casa, un auto, un reloj, un super guardarropa, una bolsa de marca. ¿De qué te sirve todo eso si no puedes disfrutarlo con los tuyos? ¿De qué te sirve rodearte de lujos si no hay con quien compartirlo?

Visualizo, en el futuro cercano, una pronta recuperación de nuestro sector si conceptualizamos y ofrecemos a las personas la experiencia de reencontrarse con los suyos, con sus raíces, con lo que nos queda en la mente y en el corazón.

Me queda claro que revalorizaremos la convivencia, la comunidad, el acercamiento, el saludo de mano y de abrazo, el beso en la mejilla, la sonrisa franca, la belleza de un encuentro. Y todo eso se logrará cuando hagamos ese viaje familiar o de amigos que hemos pospuesto, cuando hagamos la fiesta de ese cumpleaños que no queríamos realizar, cuando vayamos a la boda de esos amigos en un destino fuera de nuestro lugar de origen, cuando nos reunamos con nuestros colegas profesionales por el gusto de compartir experiencias.

Sí, quizás el mundo cambie y ahora eso que muchos descubrimos como una forma de trabajar, vía las reuniones digitales, se popularice mucho más, pero eso jamás sustituirá un café con un amigo que queremos, una charla con colegas, un conocer cara a cara a nuestros proveedores o viajar para disfrutar a tu familia, pareja, amigos.

La cuarentena nos está enseñando a esta generación que no es cosa menor el estar aislados y que no es fácil hacerlo.

Estamos en una crisis sanitaria y una parálisis económica pero eso no será para siempre. Tenemos que prepararnos para salir renovados de ambas.

Ojalá que las escasas medidas que está tomando nuestro gobierno funcionen para que los más desfavorecidos no lo pasen tan mal, pero es un hecho que quienes tenemos negocios y sostenemos los empleos, tenemos más responsabilidad: estimular la economía, los empleos, la consolidación de las empresas o su rescate, si así se requiere. No podemos contar con el gobierno porque nunca lo hemos hecho.

Tu que puedes, piénsalo. Viaja en cuanto ésta emergencia pase, haz tu evento de inmediato, consume en bares y restaurantes, visita los atractivos turísticos del país. Convive con tus seres queridos en todas las formas posibles.

Hay mucho que ponderar en las personas y nuestra convivencia diaria, pero hay mucho más que repensar en nuestro compromiso como ciudadanos con nuestro país: aprovechemos esta oportunidad.

* El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad

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