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Columnas Águilas y serpientes

La calidad de la melcocha

La melcocha es una pasta especial de dulce que se prepara con el jugo hervido de la tuna.

Por Rafael Liceaga

La melcocha es una pasta especial de dulce que se prepara con el jugo hervido de la tuna. Y el término “Calidad de la melcocha” que conocemos se usa para presumir algo, especialmente el físico, nuestra salud, habilidades y otras supuestas o auténticas virtudes.

Y el término lo traigo a colación para retomar algo en lo que siempre he insistido: Uno de los principales problemas de la sociedad mexicana es la “calidad de la melcocha” de algunos medios de comunicación y comunicadores, refiriéndome a que no tienen la altura debida. Son mala leche y poco profesionales.

Me refiero hoy, como primer ejemplo, a la reportera de la revista “Contralínea”, que en días pasados buscó al conductor de Radio Fórmula Óscar Mario Beteta, para saber su postura sobre los contratos de publicidad que recibió durante el gobierno de Peña Nieto. Y que entre dimes y diretes, el “líder de opinión” le dijo: ¡Cállese, vieja pendeja! Esto se hizo viral a través de las redes sociales, dejando ver la “calidad de la melcocha” de este tipo, que además se lo dijo a una colega y, para acabarla de amolar, ¡mujer! No se la va a acabar. La soberbia es muy grande cuando la inteligencia es corta.

La investigación que realizó la periodista ofendida consiste en un expediente de 800 fojas entregado por el Gobierno Federal por orden del INAI, el cual contiene datos sobre la empresa de Beteta, en los que ofrecía abiertamente la venta de menciones en sus redes sociales, por un costo de 15 mil pesos cada mensaje.

Otro ejemplo lo tenemos con la periodista Isabel González, de Grupo Imagen, quien solicitó al presidente Andrés Manuel López Obrador medidas de protección, luego de que uno de los asistentes en una de las conferencias matutinas le dijera “ojalá te den un balazo”. “Incita a que me cometan un crimen de odio y eso no se vale. Pido la protección de la Secretaria de Gobernación porque fue el mismo sujeto que llamó a todas las compañeras que usted conoce (refiriéndose a AMLO), prostitutas de la información hace ya varios meses”. Se refirió en todo momento a un individuo de nombre Paul Velázquez.

Y por acá, en nuestras tierras, tuvimos otro ejemplo lamentable de cómo se manejan algunos bárbaros en este medio. Sucedió con motivo de la enfermedad del secretario general de Gobierno, en donde al día siguiente de que fue hospitalizado, los medios saca chismes se dieron a la tarea de nombrar sucesores, cuando el paciente apenas estaba en recuperación de la intervención a la que fue sometido. Estoy casi seguro de que, de los mencionados, a la mitad sí les habrá pasado por la cabeza ocupar el puesto del paciente; pero a otros, de plano les inventaron las intenciones. Es terrible cuando sañudamente se mete a la gente en los chismes de los pasillos gubernamentales, en donde pululan los “sapos” sin ética, que cantan o inventan los aconteceres diarios, a cambio de una nota o un peso.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina 
y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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