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Columnas #SomosToros

La batalla de los sexos

Hace poco más de 26 años, el equipo Colorado Silver Bullets se convirtió en la primera escuadra conformada por mujeres que enfrentó a una novena similar de jugadores profesionales del sexo masculino es decir, de hombres.

Por Armando Esquivel

Hace poco más de 26 años, el equipo Colorado Silver Bullets se convirtió en la primera escuadra conformada por mujeres que enfrentó a una novena similar de jugadores profesionales del sexo masculino es decir, de hombres.

El 8 de abril de 1994 en un estadio de Fort Mill, South Carolina, el equipo que dirigió el ex lanzador Phil Niekro saltó al terreno de juego para medirse a un combinado de estrellas de la Liga Independiente del Noroeste de Nivel Doble A.

El proyecto atrajo la atención de los medios y de todos los aficionados al deporte en Estados Unidos, ya que fue el primer equipo femenil de beisbol profesional desde aquellos que se hicieron durante la Segunda Guerra Mundial y que por cierto muchos años después se hicieron merecedores a la película “A League of their Own” que estelarizan Tom Hanks y Maddona.

La novena de 1994 fue ideada por Bob Hope y Paul Beckham, ex directivos de Bravos de Atlanta, quienes contaron con el patrocinio de la empresa que elabora en Colorado la cerveza Coors, razón por la que el equipo se llamó “Silver Bullets”, ya que su principal bebida ambarina es conocida como las “Balas de Plata” y apoyaron el proyecto con 2 millones y medio de dólares.

El morbo por las batallas entre los dos sexos en el diamante fue un imán de taquilla inmediato, sobre todo en el primer año, cuando proyectaron un calendario de 50 duelos, iniciando el 8 de abril de 1994 con el afamado duelo frente a los “All Stars” que contaban con varios ex peloteros que estuvieron en Grandes Ligas, como el lanzador Dennys Boyd, mejor conocido como “Oil Can Boyd”, quien fue parte de los Medias Rojas de Boston en la década de los ochentas, así como Leon Durham, aquel primera base de Cachorros de Chicago.

Con Phil Niekro como manejador y su hermano Joe como coach de pitcheo, el equipo se conformó luego de realizar quince visorías en diferentes lugares de Estados Unidos, a las que acudieron más de mil 300 jugadoras en busca de una lugar en el equipo. Al final se eligió a 24 peloteras y se les ofreció un sueldo de 20 mil dólares a cada una por la temporada completa, una paga que era superior a la que recibían los hombres en ligas menores.

Su debut contra los varones, hace 26 años y cuatro días, fue muy duro, ya que fueron apaleadas 19-0 y la masacre comenzó desde temprano con par de cuadrangulares de Durham y racimos gordos en las primeras entradas hicieron que la afición, que llenó el parque, empezara a buscar las salidas antes de que finalizara el juego.

La lección fue dura para el equipo femenil y luego de este trago amargo que las regresó a la realidad, anunciaron que se eliminarían los juegos contra equipos profesionales y se enfrentaron sólo contra escuadras colegiales o semi-profesionales.

Archivos de prensa de ese día reportan que el equipo varonil no estuvo muy contento con el proyecto y en su mente sólo esperaban la oportunidad para dejar claro que el beisbol de alto nivel es sólo para hombres.

Las “Silver Bullets” no pudieron levantar la cara ese año y terminaron con récord de 6-37 con una efectividad de 7.09, pero su problema principal fue el bateo, ya que apenas acumularon .141 en colectivo.

El mayor éxito del que gozaron fue su poder de convocatoria. El 14 de mayo de 1994 se midieron al combinado de estrellas de Secundaria  del Norte de California y en las gradas del Camdelstick Park de San Francisco se retrataron 42 mil 82 aficionados. 

En 1997, luego de 195 juegos, el equipo se disolvió cuando Coors Brewing Company decidió retirar el patrocinio.

De aquel día, el 8 de abril de 1996, cuando debutaron las “Silver Bullets”, el periódico Los Angeles Times reporta frases de los jugadores varones como “Si perdemos nos vamos a poner vestidos y saldremos del pueblo disfrazados”, “Tenemos que matar a estas perras”, “Odio toda esta situación, por cada nueva indignidad quiero que ustedes anoten otra carrera”, “Las mujeres pertenecen a la cocina, para eso fueron hechas las cocinas” y “¿Querían jugar con los muchachos? Ahora están jugando con los muchachos”, esta última cuando ya el juego se estaba convirtiendo en una carnicería.

Al final no hubo saludo de despedida entre los dos equipos, en vez de eso las jugadoras se dedicaron a firmar cantidades industriales de autógrafos, mientras los varones observaban abandonados en el otro dugout.

“Siento como que fuimos usados”, dijo uno de los jugadores. “Ahora ya no nos necesitan”.

Eran otros tiempos.

Buen día, es martes; que hoy le vaya bien.

Goodbye Horses…..!!

*Con información de Pat Jordan de Los Angeles Times

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