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Columnas Mar de fondo

La alianza de partidos en BC

Después de la elección de 2019 en Baja California, la gran mayoría de los partidos políticos locales quedaron en una crítica situación.

Por Benedicto Ruíz Vargas

Después de la elección de 2019 en Baja California, la gran mayoría de los partidos políticos locales quedaron en una crítica situación. Morena se quedó con todos los puestos y alteró radicalmente con ello el balance de las fuerzas políticas. Es obvio que para poder competir en 2021 todos los partidos necesitan unirse en un solo frente para disputarle el poder a Morena.

Pues eso acaba de ocurrir al firmar una “carta de intención” entre el PAN, PRI, PRD, PBC y PES para formar una  “Alianza amplia opositora”, con la posibilidad de que pudiera sumarse también el MC. Sería un bloque opositor a Morena para competir por los cargos de gobernador, alcaldías y diputados locales, aunque es posible que también pudieran ir coaligados para las diputaciones federales, que ahora serán simultáneas.

Esta alianza se justifica, evidentemente, en dos factores: en la debilidad que presentan la mayoría de los partidos políticos que por sí solos no podrían ser una fuerza competitiva y, en segundo lugar, en la necesidad de crear urgentemente un contrapeso en todos los niveles a los gobiernos de Morena, tanto a nivel local como nacional.

La situación es muy parecida a los años de hegemonía del PRI en México y a nivel estatal, cuando la “oposición” no tenía ningún peso y el gobierno actuaba casi de manera arbitraria, teniendo sometidos al poder legislativo, al poder judicial y al resto de los poderes reales (medios de comunicación, empresarios, grupos sociales, etc.).

En este sentido, si ahora no hay un bloque de fuerzas, por más disímbolas que sean, no habrá posibilidades de desplazar a Morena o de equilibrar, por lo menos, el balance de fuerzas y la gobernabilidad local.

El objetivo de la alianza, por lo tanto, es pragmático. No es una alianza ideológica porque entonces no podrían hacerla nunca, por las grandes diferencias entre los partidos. Es una alianza que tiene como propósito “restaurar” un cierto equilibrio de poder e impedir que los gobiernos de Morena, el gobernador, sus alcaldes y diputados, actúen como si el gobierno fuera de su propiedad.

Va a ser muy difícil que esta alianza sea comprendida por algunas franjas de la población que han despertado a la vida política teniendo como divisa el repudio a los partidos políticos. Sin embargo, es la única alternativa que puede haber hasta ahora para competir contra la hegemonía de Morena.

Las condiciones en que nace esta alianza de partidos no son las mismas que las de 2019, cuando Morena arrasa en todos los puestos de gobierno. Las cosas ya han cambiado. Para empezar, los grupos locales que acceden a los puestos de gobierno a nivel estatal (encabezados por Bonilla), lo hicieron por la influencia del movimiento de López Obrador, pero no por una fuerza propia.

La influencia (electoral) de AMLO se mantiene a nivel general, pero ya entró en una curva de declive, no sólo por los múltiples problemas de todo tipo que está teniendo el gobierno de López Obrador, sino porque, simplemente, es diferente ser candidato y opositor a ser gobierno ahora.

En 2018 hubo muchos electores y ciudadanos que querían que AMLO ganara la presidencia, lo que marcó una etapa especial, pero ahora ya puede haber otra visión u otra percepción tanto de Morena como de AMLO.

En BC, digámoslo así, esta será en realidad la primera elección local en la que Morena tendrá que competir por los cargos populares sin la influencia directa de López Obrador y sin ese fervor social y político que caracterizaron los comicios de 2018 y 2019. No va a ser fácil, porque Morena tiene todo el aparato de gobierno, tiene recursos y una amplia clientela electoral que ha cultivado a través de las ayudas sociales.

La alianza local de partidos tiene que vencer muchos obstáculos todavía para poder ser viable y presentarse como una alternativa. Ya ha dado un paso, pero falta ver el punto más difícil que es el de los candidatos. Si la alianza atina a nombrar buenos candidatos para gobernador y las alcaldías, se abrirá una gran ventaja para ellos.

El punto débil de Morena son sus candidatos y la terrible división y confrontación en que se debate actualmente el grupo que controla el gobierno. Morena, a pesar de lo que se diga por una miríada de corifeos, no tiene buenos candidatos a ningún puesto de elección popular, carece de liderazgos y figuras honorables.

Y es por ahí por donde la alianza puede entrar, abriendo la puerta a los ciudadanos, a la gente honesta que está fuera de los partidos trabajando por el bien de la sociedad, luchando sin aspavientos, sin protagonismos y sin el temor clásico de los políticos partidistas (de todos los colores) que sólo buscan el poder.

*El autor es analista político.

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