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Jaime Bonilla miente

El fraude acontecido por Jaime Bonilla el domingo pasado debe de recordarnos que toda democracia está edificada sobre arena.

Por Roberto Quijano Luna

El fraude acontecido por Jaime Bonilla el domingo pasado debe de recordarnos que toda democracia está edificada sobre arena. La vida democrática de un país nunca debe darse por sentada. Es como un cuerpo que si se deja de nutrir y ejercitar correctamente, se degenera  y corrompe. En los próximos meses veremos si Baja California califica como una democracia saludable o degenerada.

Lo sucedido estos últimos meses es inédito en nuestra historia reciente. Ni el mismo impresentable de Kiko Vega hubiese concebido orquestar semejante afrenta al orden constitucional local. Solamente un ser tan bajo, dictatorial y vulgar atentaría extender su mandato de esta manera. Bonilla está empecinado en lograr esta encomienda.

Vale la pena escuchar sus declaraciones emitidas en Así Las Cosas con Javier Risco y Gabriela Warkentin. No hay un solo momento que articule una frase genuina u honesta. Todo lo que dice son absolutas mentiras. La gubernatura de dos años estaba contemplada desde 2014. Se preparó el terreno político para una gubernatura transitoria con el fin de emparejar subsecuentes elecciones locales con elecciones federales. Así lo ordenó la constitución local en sus artículos transitorios desde 2014 hasta hace unos meses cuando nuestros funestos diputados locales le vendieron el alma al “ingeniero” Bonilla.

Bonilla afirmó en la entrevista que la convocatoria a la que se registró era por cinco años. Bonilla MIENTE. Cualquiera puede ingresar a la página del IEEBC y corroborar esto. En su sexta base, fracción a) se indica que “…los cargos a elegir son los siguientes: a) Gubernatura del Estado de Baja California, para el periodo constitucional del primero de noviembre de 2019 al treinta y uno de octubre de 2021.” Todos sabemos que Bonilla envió a sus sicarios legales para manipular la convocatoria y la constitución.

Jugando al abogado del diablo, creo que entiendo al gobernador electo. El señor ha gastado millones de pesos y utilizado su capital político para llegar a la gubernatura. Ha sido su obsesión por mucho tiempo. El costo beneficio de servir por dos años es francamente nulo. Sin embargo, en cualquier país serio, los intereses individuales deben siempre subordinarse a los intereses colectivos reflejados en un orden constitucional.

El rechazo al actuar de Jaime Bonilla es generalizado. Desde sociedad civil hasta servidores públicos han expresado de manera vehemente su preocupación. Los partidos de oposición tienen la obligación legal e histórica de actuar en consecuencia. Finalmente, la última palabra la tendrá el poder judicial quien deberá hacer todo lo posible por preservar el orden constitucional.

Los retos de Baja California son inmensos. Como nunca, el estado necesita de un liderazgo capaz, honesto y visionario. El antipatriota Jaime Bonilla ya demostró que no lo es. Por eso, en nombre de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Baja California, dos años y a su casa.

* El autor es abogado y estudiante del programa Atlantis en Syracuse University/Hertie School of Governance.

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