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Intelectuales ulcerados

Aun cuando en otros títulos Antonio Gramscy aborda cuestiones de filosofía, pedagogía, literatura, etcétera... 

Por Antonio Medina de Anda

Aun cuando en otros títulos Antonio Gramscy aborda cuestiones de filosofía, pedagogía, literatura, etcétera; será en “Los intelectuales y la organización de la cultura” donde sitúa a determinados individuos para con holgura combinen las palabras, acentos y pensar en la armonía con el lenguaje. Precisamente a dichos sujetos el talentoso italiano los llamó “intelectuales orgánicos” por constituir, desde el punto de vista funcional y estructural, una concordancia o tipo de afinidad capaz de regir un organismo social, que visto a través del cristal de los poseedores del poder, imponen la máxima eficacia, atracción y duración de su visión doctrinaria e ideología enajenante.

En términos simplificados el intelectual orgánico queda mejor expuesto bajo una pareja de usos y costumbres donde, por un lado, amasan un espigado nivel cultural, y por otro, enraizados en la cualidad anterior colocan dicha capacidad a la orden de los potentados a los que sirven con ideas y acciones que proyectan, a la par de horizontes catastróficos o venturosos, un aliento estimulante, perjudicial o inoportuno para los remitentes del comunicado a quienes los mensajeros-intelectuales escribirán las argucias, tretas y guiones defensivos que de acuerdo a la querella corresponde el ancho y profundo de la dentellada.

En nuestro país, a semejanza de cualquier otro modo de creatividad, comparecen personajes cuya lucidez al trascender el conocimiento de sentido común permite suministrar al régimen, a la sociedad política e indistintos grupos de interés ideas que dependiendo del momento y circunstancias económicas, políticas y sociales inducidas por el lucro son azuzadas lo mismo de parte de la burocracia gobernante que de sus impugnadores los que a trasmano, por medios aparentes, de manera subrepticia emplean para sí a quienes pagan para que peguen a cualquier molesto impugnador.

Naturalmente las mejores y empalagosas rimas que los pensadores enchufados escriben o recitan cada ocasión se trate de glorificar a los poderosos, y no a los frágiles, no siempre resultan burdas ni tóxicas cuando, más por narcisistas que por convicción, suelen maquillar su lúcida gracia en asuntos de poca relevancia debatiendo, objetando o incluso censurando a los mismos encargados de maicearlos por medio de becas, reconocimientos, cheques o contratos para investigar la “inmortalidad del cangrejo”: Salvador Díaz Mirón, el poeta, se ubicó próximo al traidor y asesino Victoriano Huerta para vociferar al paso del alcoholizado y fétido dictador… “- ¡saludo la placentera fragancia dejada a su paso, excelentísimo señor presidente”!

Pasajes del calibre anterior, del pasado al presente, abundan y abruman en México pues los pensadores orgánicos continúan siendo, al igual que los amantes del chayote, guiados y operados por la mafia del poder en una carrera que, dado el desplazamiento Prianista del gobierno, la susodicha mafia mueve los tentáculos habidos y por haber planeando, difundiendo y operando campañas sucias contra el lopezobradorismo donde la indignidad de los krausez y aguilares Camín. Por ejemplo, terminó orquestando, embriagando, reclutando a nuevos paladines que sin reivindicarse cual vergonzantes derechistas actúan igual o peor…

*- El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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