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Columnas Águilas y serpientes

Infodemia, el virus que también ataca a todos

A estas alturas de la vida, en donde el mundo entero debería de estar ocupado en conseguir progreso en las ciencias, en las artes, en la política y en la economía, pareciera que algunos están empeñados en que esto no se lleve a cabo.

Por Rafael Liceaga

A estas alturas de la vida, en donde el mundo entero debería de estar ocupado en conseguir progreso en las ciencias, en las artes, en la política y en la economía, pareciera que algunos están empeñados en que esto no se lleve a cabo. Y entre las maldades de unos, las circunstancias de la vida misma y Las tragedias mundiales como la que estamos viviendo del Covid19, todos estamos batallando mucho. Unos para bien y otros para mal.

Una sociedad necesitada de datos fiables, no puede estar sujeta a irresponsables y perversos en los medios de comunicación y en las redes sociales, que están contribuyendo a otro tipo de pandemia, la “infodemia”. El término se utiliza para referirse a la sobreabundancia de información (alguna rigurosa y otra falsa) sobre un tema.

La información adulterada o tergiversada, ha desempeñado un papel importante en la desinformación que todos los días recibimos sobre los acontecimientos de nuestro mundo. Imagínese si no van a hacer daño cuando después de cien mil muertos en México, seguimos discutiendo si se usa el cubrebocas o no. Lo que deberían de usar algunos, además, es “tapabocas”.

La presión sobre la gente, de parte de los depredadores informativos, hace daño. La sociedad se hace muchas preguntas y exige respuestas por parte de los chismosos y de los “bots”. El problema estriba en que, movidos por una mentalidad insana, ciertos periodistas se precipitan, malintencionadamente o no, a compartir información, sin garantizar su veracidad. Dicha desinformación, provoca ansiedad y confusión. A eso agréguele usted especulaciones, y tiene una bomba mediática.

Las prisas de la “información”, provoca comentarios inexactos y fraudulentos, que logran colocarse rápidamente en las manos de todos. ¿Se imagina usted tomar decisiones importantes en base a datos falsos? Y vea usted nada más como los “bots” políticos, todo el santo día, nos tienen cercados con datos perversos sobre todos sus rivales. Esta situación ha acarreado profundas consecuencias para la credibilidad de todos.

Las redes sociales son un arma de doble filo. Han resultado útiles para promover el debate; pero, por otro lado, también han contribuido a difundir conclusiones defectuosas, y a propagar información falsa deliberadamente. En épocas de incertidumbre, los textos equívocos son mucho más populares que los que difunden información rigurosa.

Los medios de comunicación han realizado una labor esencial en la transmisión de la información y, al mismo tiempo, han sido uno de los actores fundamentales en la infodemia.  Hoy, mucha gente quiere que aceptemos como válido lo que no tiene una evidencia científica.

Ahora más que nunca existe una necesidad extrema de transparencia y de utilización de un lenguaje accesible a todos, más correcto, más generoso y más educado. Las redes sociales deben desintoxicar sus plataformas para reducir la desinformación, y mantener el contenido perjudicial alejado de su tráfico. Todos debemos contribuir a generar y difundir información verdadera, evitando publicar los rumores y chismes que solo contribuyen a la infodemia.

*El autor es consultor en participación ciudadana, desarrollo social y cultura de la legalidad.

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