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Columnas Águilas y serpientes

Hombres y mujeres, no mujeres contra hombres

Conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres es una de las finalidades de la vida actual.

Por Rafael Liceaga

Conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres es una de las finalidades de la vida actual. El propósito es tener un marco de referencia para luchar ante la discriminación de las mujeres. Aunque se han hecho avances en nuestra sociedad, la igualdad aún no es real. Sobre todo, últimamente, nos preocupa y ocupa la persistencia de la violencia machista.

Las luchas feministas tienen como objetivo que el derecho de la igualdad se ejerza de manera efectiva. Deben de crearse más políticas públicas para promover la igualdad. Los cambios producidos en las mujeres han transformado el modelo de feminidad tradicional. Algunos hombres, renuentes a modificar su estatus, no quieren modificar sus actitudes. De aquí los misóginos y los feminicidas. Se han creado nuevas feminidades, pero no nuevas masculinidades, lo que ha dificultado las relaciones.

La construcción de la feminidad y de la masculinidad es algo social. Por ello, la igualdad nunca será posible si no se empieza desde la base, es decir, desde la educación, por parte de los padres y madres, y de las instituciones implicadas en el proceso educativo. De aquí que se debe de comenzar por un respeto irrestricto a la concepción natural y milenaria de la familia.

La igualdad real entre hombres y mujeres requiere un comportamiento y compromiso ético. La forma de garantizar los derechos humanos es a través de la aplicación de políticas públicas destinadas a una igualdad real. Los cambios sociales tienen que ser efectivos y solo serán posibles gracias a la presión de la sociedad civil. La igualdad debe ser en todos los aspectos de la vida.

Si hablamos de la familia, esta debe de asumir el reparto de responsabilidades entre padre y madre. Así, el crecimiento, cuidado y convivencia social se ven beneficiados; mientras que el desacuerdo tiene consecuencias negativas. Asumir el lugar que cada uno ocupa en la familia, lleva a conseguir otras formas de convivencia más amables entre los hombres y las mujeres, que luego se ven reflejados en la sociedad.

La violencia de género es la afectación a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y su libertad. Es cualquier acto violento o agresión, en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres, que tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o sicológico, incluida la privación arbitraria de la libertad.

La discriminación de las mujeres y la violencia de género (como la manifestación más brutal de las desigualdades entre hombres y mujeres) es un problema que traspasa fronteras y nos atañe a todos. Pero ojo, no todos los hombres somos iguales. La lucha es de la sociedad contra las desigualdades. Reprobemos a quienes quieren hacer de esto una lucha entre hombres y mujeres, que es más aberrante aún que lo que se ataca en la lucha original contra la desigualdad. Los hombres correctos, estamos a favor de la lucha de las mujeres correctas.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina 
y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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