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Columnas Sueños de plata

Historia de un matrimonio (Dir. Noah Baumbach)

“Historia de un matrimonio” inicia con un emotivo montaje que enumera las interminables cualidades por las que un hombre y una mujer se enamoraron el uno del otro.

Por Manuel Ríos Sarabia

“Historia de un matrimonio” inicia con un emotivo montaje que enumera las interminables cualidades por las que un hombre y una mujer se enamoraron el uno del otro. La pareja en cuestión, Charlie (Adam Driver) y Nicole (Scarlett Johansson). Él, un aclamado director de teatro independiente en Nueva York. Ella, una ex actriz hollywoodense que se mudó a Nueva York para estar con su marido, brindándole un aura de glamour a sus iniciales producciones de teatro. 


La amorosa descripción presentada por ambos resulta ser una tarea asignada por un mediador, en lo que será su separación, y a la vez el primer revés de muchos otros que seguirán en la narrativa.


El guionista y director Noah Baumbach se divorció de la actriz Jennifer Jason Leigh en 2013, después de ocho años de matrimonio y un hijo. No es difícil de entender que se trata de una obra autobiográfica y la infinidad de minuciosos e íntimos detalles dentro la relación “ficticia”, la convierten en algo inmensamente verosímil e identificable.

Claro está que las estupendas actuaciones de todos los involucrados elevan aún más el material, ayudando a que la cinta se haya convertido en una de las favoritas en muchas de las listas de las “mejores del año”.


En su segundo trabajo sobre el divorcio (después de “Historias de familia”, 2005), Baumbach presenta un relato que se podría decir casi objetivo, y la razón por la este que funciona tan bien (además de los actores) es la honestidad que hay en él, misma que genera una visión bastante equilibrada del doloroso proceso de separarse de la persona a la que se ama. 


A través de pequeños momentos, Baumbach pinta la dificultad inherente en la situación de la pareja que ha construido algo en conjunción (la troupe teatral y la carrera y prestigio de Charlie), pero donde una de las partes ha tomado la posición elevada, desequilibrando la relación. 


En este caso la discordia surge a partir de la insatisfacción de Nicole, quien dejó su vida en Los Ángeles por seguir a Charlie, y que a pesar de que ella haya relegado sus propias ambiciones actorales por apoyarlo (y por la maternidad), él no es capaz de ver sus necesidades, ni de ceder un poco ante ellas, debido a la ceguera que le ocasiona su inmenso ego artístico.  


Las propuestas de Nicole por discutir las posibilidades de mudarse juntos a Los Ángeles, incluso cuando Charlie recibió oportunidades importantes de hacerlo, siempre se quedaron en pláticas, nunca concretándose en hechos.


Su matrimonio era el de una pareja en que una de las partes vive en función de la otra, para satisfacerla, inevitablemente cancelándose en el proceso. Aquí, quizá una de las revelaciones autobiográficas más importantes que otorga Baumbach (a menos hasta que Jennifer Jason Leigh cuente su propia versión), exhibiendo a Charlie (su alter ego) como a un narcisista.


Durante una conversación con su abogada, Nora Fanshaw (una inmejorable Laura Dern), Nicole le confiesa el núcleo del problema: “Él en realidad no me veía. No me veía como algo separado de él”.


Las influencias evidentes y los guiños intencionales de Baumbach están presentes en todo momento, a Woody Allen, a través de los toques de comedia que puntualizan las escenas, así como la eterna comparativa entre Los Ángeles y Nueva York (“Annie Hall”, 1977) y a Bergman por la tensión omnipresente en la relación, y un conspicuo recorte de revista en la pared que lee: Escenas de un Matrimonio (título de la cinta de 1973).


En la escena del clímax, en que Nicole y Charlie desencadenan toda su furia e impotencia, y que sin duda garantizará nominaciones para ambos actores, Baumbach exhibe ese trágico momento de toda relación, en el que se eligen las peores palabras, las más hirientes, con el conocimiento íntimo de que la otra persona será destruida implacablemente con ellas. 


El insoportable dolor de escuchar lo que nunca se quiso haber escuchado de la persona a la que alguna vez se amó inconmensurablemente.

El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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