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Sueños de plata

Halloween Kills Dir. David Gordon Green

Con la continuación a su Halloween de 2018, David Gordon Green, en su afán de revisionismo, pretende que su cinta sea la secuela directa, no sólo de su anterior entrega, sino también de la que inició todo en 1978.

Por Manuel Ríos Sarabia

Con la continuación a su Halloween de 2018, David Gordon Green, en su afán de revisionismo, pretende que su cinta sea la secuela directa, no sólo de su anterior entrega, sino también de la que inició todo en 1978.

Para borrar la infinidad de películas de Halloween y establecer su línea narrativa como la oficial y la única, Green inicia su relato exactamente donde terminó Halloween 2018 y Halloween 1978. Siguiendo paralelamente los hechos en el presente y el pasado.

La nueva línea borra efectivamente todo lo sucedido en secuelas anteriores, incluso Halloween II (1981), que también iniciaba minutos después de los hechos de la original. El problema inicial es que el Michael Meyers de Green definitivamente no es el mismo Michael de 1978. Minutos después del final original, este "nuevo" Michael se mueve como un relámpago al momento de atacar y aniquilar a sus víctimas.

De regreso en 2018 nos encontramos a un Tommy (Anthony Michael Hall) cuarentón, en el escenario de un bar, durante la fiesta de Halloween, cual comediante de stand up, recuenta los hechos de la fatídica noche cuarenta años atrás, cuando su niñera, Laurie Strodes (Jamie Lee Curtis) fue atacada por Michael, quien asesinó a cuatro personas antes de ir tras ella.

Simultáneamente, Laurie, su hija y su nieta, escapan del infierno donde creen haberle puesto fin a la maldad de Michael, sólo para ver pasar a los bomberos atendiendo el llamado de emergencia.

Sí, se explica como Michael sobrevivió el incendio, y acto seguido, como un ninja Terminator, masacra a todo el cuerpo de bomberos. El mismo hombre, al que cuarenta años antes se le dificultaba matar a unas chicas adolescentes, ahora, casi septuagenario, acaba con una docena de hombres entrenados y armados en cuestión de segundos.

No hay ninguna duda de que la intención de Green y compañía (Danny McBride y Scott Teems) es satirizar tanto al género como a la premisa de la serie en sí misma, imprimiendo a la vez un burlesco comentario político.

Conforme la noche avanza, y Michael continúa masacrando salvajemente a todo el que se encuentre a su paso, lo absurdo de la trama incrementa de manera exponencial. Green comienza a burlarse de los gastados clichés cinematográficos pero sobretodo y más mordazmente, se burla de su público.

La situación alcanza su apogeo cuando la histeria masiva en Haddonfield se enardece, generando una multitud iracunda en busca de venganza, al grito de "el mal muere esta noche", cual trumpistas/nazis en busca de miembros de antifa a quienes linchar. Los envalentonados habitantes deciden tomar la justicia en sus manos y suenan como un grupo de "karens" republicanos confrontando las "locuras" de los demócratas.

Green le da al público lo que pide, muertes cada vez más salvajes y sanguinarias, y les muestra como se ven sedientos de sangre y exigiendo más. Mientras por un lado, aparentemente hace borrón y cuenta nueva con la narrativa, por el otro, Green incorpora todas las encarnaciones previas de Michael con pequeños guiños y referencias a anteriores entregas (incluso las máscaras de Halloween III hacen su aparición), y más notablemente el salvajismo y vínculo sobrenatural del Michael de Rob Zombie.

Es interesante como la primera elección de Green para el papel de Tommy era Paul Rudd, quien interpretó al mismo personaje en 1996 en una de las tantas secuelas que a la vez borra del canon.

En realidad Green se divierte como un niño con juguete y casi es posible escuchar sus maniáticas carcajadas junto a Danny McBride, sumergidos bajo una inmensa nube de humo de mariguana. Recordemos que son también los autores de magnas obras de la pachequez como Pineapple Express y Una loca aventura medieval. Todo lo que sucede es tan ridículo y mal ejecutado, que sólo puede ser así intencionalmente.

La Laurie Strode de Jamie Lee Curtis, como en la entrega anterior, se ha convertido en una especie de Ellen Ripley convencida de que sólo ella puede acabar con la maldad de Michael.

Pero Green nos lo advirtió desde el título, Halloween Kills, que se puede entender como cuando un comediante "mata" de risa a su público. El verdadero problema es que el chiste de Green sólo resulta gracioso para él y sus coescritores. Quizá hubo un error al titularla cinta en México y el título correcto debió ser Loca Academia de Halloween. ¿Y lo peor de todo? Aún falta la tercera parte.

*El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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