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Columnas La verdad sea dicha

Gabinete enfermo

Mantener alejados de nuestra realidad inmediata, a los políticos y la política, se ha convertido en una actividad esencial en un enredado entorno que cada vez se enturbia más.

Por Rosa María Méndez Fierros

Mantener alejados de nuestra realidad inmediata, a los políticos y la política, se ha convertido en una actividad esencial en un enredado entorno que cada vez se enturbia más.

Un complejo mundo polarizado entre buenos y malos, que nos absorbe como población que desea vivir en mejores condiciones, sin evadir responsabilidades y haciendo lo correcto. Bueno, en la mayor parte de los casos.

Y como si no fuera poca la falta de esperanza por la que pasan muchos sectores, ante una pandemia que apenas empieza a asomar un viso de solución, con la aprobación de la vacuna, ahora se genera un acto de incredulidad con el anuncio del contagio de Covid-19, por parte del gobernador, Jaime Bonilla Valdez. No porque no se crea del todo, sino, además, por el grosero manejo mediático, que hasta abusivo pareció.

No es la primera vez que hay un enfermo en este gabinete estatal, en circunstancias extrañas y hasta curiosas.

Van tres enfermedades mediatizadas, con un manejo en redes sociales de comunicación política que ha dejado mucho que desear, por su burdo montaje: la de los moches, y la enfermedad de la ex secretaria de Bienestar Social, Cynthia García Soberanes; la del secretario General de Gobierno, Amador Rodríguez Lozano, quien también enfermó en el punto más álgido de los señalamientos en su contra, por su posible participación en los llamados "moches" y ahora el gobernador, Jaime Bonilla, mismo modus operandi.

Vivimos en un escenario complicado, sin dinero para el pago de aguinaldos a los maestros y los burócratas.

Además, enredados en un crítico panorama en donde se dan las cifras más elevadas en casos de coronavirus.

Y a eso habrá que agregarle un complicado escenario electoral interno en Morena, en donde no ganó su candidato, es más, quedó alejado. En primer lugar, Marina del Pilar Ávila Olmeda, en segundo la senadora, Alejandra León, en tercero, el alcalde de Tijuana, Arturo González, muy parejo con el presidente municipal de Ensenada, Armando Ayala y el senador, Gerardo Novelo.

Un proceso electoral interno en donde Bonilla no pudo maniobrar mucho para colocar a su candidato, Armando Ayala. En el que desde hace dos semanas vio las puertas, prácticamente, cerradas.

En ese entorno, se dio la enfermedad del gobernador. Ajeno, en una burbuja aislada, en un mundo de la casta gobernante que se mueve en otra dimensión, una mente le vendió la idea y la montaron.

Pero la gente razona, aunque se crea que pueden engañarla fácilmente.

Es una característica que define a los políticos populistas.

En el tiempo de las redes sociales y las emociones, consideraron que habría mucha gente que sí lo creyera y se sensibilizara, pero no.

Los afines a Bonilla le mandaron muestras de apoyo; los que no creían en él y menos en su enfermedad fueron muy duros en sus críticas y los de enmedio, dudaron porque no era el aspecto de un enfermo.

Pero independientemente si estuvo o no  enfermo, el manejo mediático fue patético, de muy mal gusto. No cabe duda que los asesores siguen pensando que tienen un cheque en blanco de parte de los ciudadanos.

Lo que no logran entender es que ese cheque en blanco puede botar en cualquier momento.

La verdad sea dicha.

*- La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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