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Columnas Eduardo Ruiz-Healy

Fuera de México hay maravillas

Muchos de quienes viven en la capital del país tienden a creer el viejo dicho que dice “Fuera de México todo es Cuautitlán”.

Por Eduardo Ruiz-Healy

Muchos de quienes viven en la capital del país tienden a creer el viejo dicho que dice “Fuera de México todo es Cuautitlán”.

Sobre el significado de esta frase, el cronista taurino Jaime Oaxaca escribió, en abril de 2008, lo siguiente:

“La frase es del siglo XIX, de la autoría de la ‘Güera’ Rodríguez, un personajazo, cuyo nombre era María Ignacia Rodríguez de Velasco (1778-1850), adelantada a las mujeres de su época; casada tres veces, teniendo sus amoríos alternos, entre ellos el mismísimo Simón Bolívar, a quien cariñosamente llamaba “El Caraqueñito” y Agustín de Iturbide quien, al término de la guerra de Independencia, fuera emperador de México.

“La frase de doña Ignacia, se refiere al poco valor de las cosas fuera de México. Menciona un municipio del Estado de México, como pudo haber pronunciado cualquier otro. La expresión casi queda desterrada en este mundo globalizado. La idea va perdiendo vigencia…”.

Efectivamente, demasiados mexicas que radican en lo que primero fue la capital azteca y luego la del Virreinato de la Nueva España, creen que como la Ciudad de México no hay dos y que las demás poblaciones del país, sin importar sus dimensiones, no son lugares en donde valga la pena vivir.

Quienes defienden esta idea dicen que en la CDMX se encuentran las mejores instituciones educativas del país, los mejores museos, los mejores antros, los mejores restaurantes, los mejores centros comerciales. En suma: lo mejor de todo.

Y probablemente tienen razón porque la CDMX fue la beneficiaria del centralismo que ha caracterizado lo que hoy es México desde el momento mismo de la Conquista de la vieja Tenochtitlán por las tropas de Hernán Cortés y sus aliados tlaxcaltecas, totonacas y de otros pueblos indígenas avasallados por los aztecas.

Sin embargo, cada vez que salgo de la CDMX y visito diversos lugares de mi país, me convenzo de la falsedad del dicho atribuido a la “Güera” Rodríguez porque si bien es cierto que la capital de la república tiene todo lo que se presume de ella, también adolece de terribles problemas que uno no encuentra en la mayoría de las ciudades y pueblos mexicanos.

Ayer estuve en la bellísima Zacatecas, famosa por sus edificios construidos con la cantera color rosa que existe en esta zona. Asistí a la inauguración de la estación 96.1FM La Voz, parte del Grupo Imagenzac que preside mi amigo y colega Luis Enrique Mercado, evento al cual asistió el quién es quién de la ciudad. Me enorgullece que mi programa de radio y TV se transmita de lunes a viernes por La Voz.

Hoy estoy en el pueblo mágico de Jerez, en la nevería El Paraíso, fundada en 1927. Su especialidad es el raspanieve y está en una vieja y bella casona del Siglo XIX. Mientras escribo, respiro aire puro, no padezco de mi habitual irritación nasal y ocular que el mejor smog del mundo me produce cotidianamente. Además, afuera escucho a una tambora zacatecana interpretar diversos corridos en donde el bajo sostenido es el clásico chun-ta-ta.

Cuando salgo de la CDMX, que es la ciudad en donde nací y he vivido casi toda mi vida, disfruto de la gente, la arquitectura, la comida y todo lo que ofrecen tantos lugares extraordinarios que hay en mi país, porque fuera de México hay maravillas.

*El autor es periodista de radio y televisión.

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